La cuarta corrida de abono de la feria de Huelva termina con siete orejas, un indulto y la salida a hombros de los tres matadores. Perera indulta a Onírico, de Juan Pedro Domecq, en una tarde de lleno absoluto.
La plaza de toros de Huelva vivió este sábado una de esas tardes que quedan grabadas en la memoria colectiva de la feria. La cuarta corrida de abono, con un lleno de reventón y un calor sofocante, se convirtió en un escenario de triunfo rotundo para los tres espadas: Miguel Ángel Perera, Roca Rey y David de Miranda salieron a hombros tras sumar un total de siete orejas y un indulto.
El momento más alto de la jornada llegó cuando Perera indultó a Onírico, un toro de Juan Pedro Domecq que encontró en el extremeño al torero capaz de llevar su lidia a la categoría de obra. El pañuelo naranja apareció en el palco entre la petición unánime del público, y el toro salió vivo del ruedo, un episodio que la afición onubense no olvidará fácilmente.
La corrida de Juan Pedro Domecq destacó por su excelente presentación y por un juego suficiente que permitió a los tres matadores expresarse con libertad. El encierro, serio y armónico, dio pie a faenas de mérito que mantuvieron la temperatura de una plaza entregada desde los primeros compases.
Perera, además del indulto, sumó una oreja en su segundo toro, redondeando una actuación que lo convirtió en el gran protagonista de la tarde. El torero de Badajoz, que ya había hecho historia en otras plazas, añadió este sábado un capítulo especial a su carrera con el perdón de la vida de un toro en plena feria de Huelva.
Roca Rey, por su parte, demostró una vez más su capacidad para convertir cada pase en un acontecimiento. El peruano cortó una oreja en su primero y dos en el segundo, una contundencia que mantuvo el pulso de la tarde y que le valió una nueva puerta grande. Su actuación, siempre al límite, encontró el eco de un público que no dejó de animarlo.
David de Miranda, el torero onubense, se sumó con autoridad al triunfo colectivo. Dos orejas en su primero y una más en el segundo completaron su cosecha, y su nombre sonó con fuerza en los tendidos. La tarde tuvo así un marcado acento local en el reconocimiento a un torero que supo aprovechar la oportunidad de brillar en su tierra.
El balance final no deja lugar a dudas: siete orejas, un indulto y tres salidas a hombros. Pero más allá de las cifras, lo que queda es la imagen de Onírico, un toro que pasó de la arena al recuerdo de la feria. En una tarde de calor sofocante y tendidos llenos, el sueño se hizo realidad para la afición de Huelva.
La feria de Huelva, que este año ha recuperado su ambiente de gran acontecimiento, vivió en esta cuarta corrida uno de sus capítulos más brillantes de los últimos tiempos. La organización, la ganadería y los tres matadores contribuyeron a una jornada que muchos calificarán como histórica.
La próxima cita taurina en el coso de La Merced promete mantener el listón alto, aunque será difícil igualar lo ocurrido este sábado. Los aficionados que llenaron la plaza se llevaron el recuerdo de una tarde de toros en estado puro, con el indulto como broche de oro.
Para los que no pudieron asistir, la tarde quedará en la memoria colectiva de la ciudad como un ejemplo de lo que el toreo puede ofrecer cuando el toro y el torero se encuentran en su mejor momento. Huelva tuvo toros, tuvo triunfos y tuvo un indulto, y eso, en el mundo del toro, es historia pura.

