La CHG confirma que las parcelas fuera de ordenación en el entorno de Doñana pasaron de 1.113 hectáreas en 2017 a 330 en 2026, con el cierre de 847 pozos. Las extracciones ilegales bajan de más de 5 hm³/año a 1,49 hm³/año.
La superficie de cultivos bajo plástico fuera de ordenación en el entorno de Doñana se ha reducido más de un 70% en los últimos nueve años, según el seguimiento semestral con imágenes Sentinel 2 que maneja la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG). Las parcelas irregulares han pasado de 1.113 hectáreas en 2017 a 330 hectáreas en 2026, tal y como recoge Huelva Hoy de una nota del organismo de cuenca.
El volumen de agua asociado a esas superficies también ha caído: las extracciones ilegales han bajado de más de 5 hm³/año a 1,49 hm³/año. La CHG vincula este descenso a la intensificación de las inspecciones y al cierre de captaciones.
Desde el inicio del Marco de Actuaciones se han clausurado 847 pozos. A esa cifra se suman 124 pozos y 17 balsas precintadas como medidas cautelares en las zonas de mayor presión, entre ellas la reciente clausura de tres pozos ocultos bajo estructuras de hormigón y el vaciado de una balsa que abastecía 7,25 hectáreas de riego irregular.
La masa de agua La Rocina concentra la mayor presión. Allí la CHG ha desplegado un esfuerzo de control y gobernanza que ha permitido una reducción acumulada de la superficie irregular. El organismo ha completado además la automatización de la red piezométrica, con 190 puntos de control sensorizados que ofrecen datos continuos y alertas tempranas sobre el acuífero, con vigilancia reforzada en La Rocina y Almonte.
En el ámbito del abastecimiento, continúa la tramitación ambiental para el traslado y optimización de los sondeos de Matalascañas, con el objetivo de disminuir su afección sobre el Parque Nacional y garantizar un suministro más sostenible. Estas actuaciones se complementan con mejoras de infraestructuras y medidas de eficiencia en el núcleo turístico.
El seguimiento se integra con las medidas de gobernanza activadas tras declararse en riesgo de no alcanzar el buen estado las masas de La Rocina, Almonte y Marismas, lo que obliga a constituir sus respectivas Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUMAS). La CUMA de La Rocina fue la primera en constituirse y ya funciona como órgano de gestión, con reuniones periódicas de su Junta de Explotación. Esa junta aprobó una reducción del 15% de las extracciones y ha podido aprobar para 2026-2027 una campaña sin restricciones gracias a la recarga del acuífero, ayudada por la pluviometría y reforzada por la reducción de la superficie ilegal de regadío.
La CUMA de Almonte se encuentra en fase avanzada del proceso electoral, pendiente de la publicación del censo definitivo y de la fijación de la fecha de votación para elegir su Junta de Gobierno. La CUMA de Marismas avanza en la tramitación administrativa previa a su constitución formal, con los trabajos de depuración censal y de identificación de aprovechamientos.
La CHG considera la puesta en marcha de estas tres comunidades un elemento esencial de su modelo de gobernanza para reforzar el control de extracciones mediante la coordinación entre administración y regantes.

