Moeve y Galp ponen fin a las conversaciones para combinar sus negocios de downstream en la península Ibérica. No llegaron a unos términos definitivos que respaldaran una alianza duradera.
Según recoge Huelva Hoy, Moeve y Galp han decidido dar por terminadas las conversaciones sobre la posible combinación de sus negocios de downstream en la península Ibérica. El acuerdo no vinculante anunciado el 8 de enero preveía crear dos plataformas independientes, pero las partes no han logrado cerrarlo.
Ninguna de las dos compañías alcanzó términos definitivos que cumplieran sus respectivos criterios estratégicos y financieros para sostener una alianza duradera y con valor. Moeve describe su posición como la de una de las principales energéticas de la península, con una sólida base de refino y la segunda mayor red de estaciones de servicio de España.
La compañía tiene en marcha la construcción del mayor proyecto de hidrógeno verde de Europa, con una capacidad inicial de 300 MW y una inversión superior a 1.000 millones de euros. Además, está cerca de completar un complejo de biocombustibles de segunda generación con una inversión de 1.200 millones y entrada en operación prevista para 2027.
Moeve ya ha desinvertido más del 70 % de sus activos de exploración y producción de petróleo y destina dos tercios de sus inversiones a proyectos de transición energética industrial. Hace poco presentó también un nuevo modelo operativo para acelerar la ejecución de su estrategia Positive Motion.
El consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, ha explicado la decisión:
“Positive Motion siempre ha sido una estrategia independiente. La posible combinación del negocio de downstream con Galp representaba una oportunidad para acelerar la creación de valor, pero nunca fue una condición para su ejecución.”
Wetselaar ha añadido que la compañía mantendrá su rumbo:
“Seguimos plenamente centrados en ejecutar nuestra transformación con disciplina financiera y en generar valor sostenible a largo plazo.”

