El funeral de Kino, conocido por su generosidad, reunió a cientos de personas. Sus allegados lo recuerdan como un hombre que ayudaba sin pedir nada a cambio.
El pasado fin de semana, la comarca despidió a Kino, un vecino cuya generosidad dejó una huella imborrable. El funeral, celebrado en su localidad, reunió a cientos de personas que quisieron rendirle un último homenaje, según publica Huelva Información.
Durante la ceremonia, un allegado leyó unas palabras tituladas “Kino, el buen samaritano”, en las que destacó su capacidad para ayudar a cualquiera que lo necesitara, conocido o desconocido. “Sentía una especial debilidad por el desconocido, por el que estaba solo o por el que más lo necesitaba”, señaló.
Kino, que trabajó en el sector agrícola, era conocido por su carácter cercano y por no tener apego a las cosas materiales. “Si tenía algo y veía que otra persona lo necesitaba, se lo daba”, recordó el orador, quien también mencionó la influencia de su padre, Felipe, y de otro referente familiar en su forma de entender la vida.
El acto contó con la presencia de amigos, vecinos y compañeros de trabajo, que coincidieron en que Kino “nunca pasaba desapercibido”. Su legado, aseguran, perdura en quienes lo conocieron.


