Desde hace más de treinta años, los aficionados españoles cargan con una norma que parece sacada de un manual de represión: la llamada "ley del deporte". En la práctica, es un compilado de reglas que facilita que la arbitrariedad domine. Frente Onuba, el colectivo de seguidores del Real Club Recreativo de Huelva, acaba de lanzar un comunicado que resume la frustración de cualquiera que solo quiera ir a ver jugar a su equipo sin que le pongan trabas de película.
Las restricciones que asfixian al aficionado
La normativa actual es una pesadilla burocrática. No se fija precio de entradas con tiempo. No hay facilidades para animar a su equipo. Los horarios de los partidos visitantes se cambian sin avisar. Y cuando llega el momento de comprar entrada como seguidor del equipo de fuera, descubres que tienes que pagar el doble o el triple que en cualquier otro país europeo.
El comunicado de Frente Onuba va directo al grano: los precios para visitantes alcanzan los 20 euros en categorías donde competiciones del tamaño de la máxima categoría española fijan límites razonables. Es discriminatorio. Es antisemítico. Es un sistema que penaliza al aficionado itinerante, ese que se gasta dinero en desplazamientos y entradas para seguir a su equipo fuera de casa.
Las instituciones priorizan los números sobre las personas
Las federaciones de fútbol dicen que todo lo que hacen es "en favor de los aficionados". Pero a la hora de la verdad, solo incrementan las restricciones. No cierran acuerdos sobre precios estables. No ofrecen horarios predecibles. No contemplan que hay gente que se desplaza cientos de kilómetros.
Por otro lado, el Recreativo de Huelva junto con el resto de clubes miembros de la RFEF fijaron un precio único para toda la temporada. Una decisión racional, al menos. Pero eso no basta cuando el margen para abusar sigue abierto.
La respuesta: boicot al próximo desplazamiento
Frente Onuba es claro: no estarán presentes en el próximo partido contra el Atlético Central. Fijaron el precio de entrada para visitantes en 20 euros. Es su forma de decir que no están dispuestos a financiar un sistema que considera al aficionado una fuente de ingresos fácil.
Desde la Grada Animación 20D, el Frente Onuba y el Sector Helicostero advierten que seguirán así mientras persista el maltrato sistemático. No es un acto impulsivo. Es una toma de decisión consciente de que hay límites éticos a la rentabilidad.
Los colectivos recuerdan también que están abiertos a colaborar en cualquier protesta, manifestación o iniciativa que enfrente estas leyes. El fútbol tiene sentido porque lo tienen sus aficionados. No porque sea un negocio que funciona solo.


