Regatas en la ría, cabalgatas, concursos de coches adornados y el Circuito Colombino de ciclismo son algunas de las costumbres que desaparecieron de las Fiestas Colombinas de Huelva desde su primera edición en 1880.
Las Fiestas Colombinas de Huelva han experimentado una profunda transformación desde aquel agosto de 1880 en que la Real Sociedad Colombina Onubense impulsó la primera edición para conmemorar la partida de Cristóbal Colón desde el Puerto de Palos. Lo que nació como un homenaje histórico ha derivado en la gran feria de la capital, pero en ese camino se han quedado por el camino tradiciones que marcaron la identidad de la celebración durante décadas.
Las primeras Colombinas tenían un marcado carácter conmemorativo. Los programas incluían regatas y cucañas sobre la ría, veladas científico-literarias y musicales, además de la tradicional función religiosa en el Monasterio de La Rábida cada 3 de agosto. El protagonismo recaía en los actos culturales e históricos, muy lejos del modelo actual de casetas y atracciones.
Con el paso de los años, el paseo del Muelle se convirtió en el gran punto de encuentro de los onubenses. Allí se instalaban puestos de dulces y refrescos, actuaban bandas de música y era habitual contemplar la llegada de buques de la Armada. Los militares desfilaban por la ciudad, convirtiéndose en uno de los grandes atractivos de las fiestas.
A comienzos del siglo XX, la organización de las Colombinas pasó a manos de una comisión formada por el Ayuntamiento, representantes del comercio y la prensa local. En aquella etapa cobraron protagonismo actividades hoy desaparecidas, como los concursos de coches adornados, junto a competiciones deportivas y otros actos populares.
Uno de los eventos más recordados fue la Cabalgata Colombina, estrenada en 1956. Sus carrozas recorrían las calles de Huelva en un desfile que reunía a miles de personas y que durante décadas formó parte inseparable del programa festivo. Con el tiempo dejó de celebrarse y nunca volvió a recuperarse.
Otra de las grandes citas fue el Circuito Colombino de ciclismo, una prueba que reunía a destacados corredores y que llegó a convertirse en uno de los acontecimientos deportivos más importantes del verano onubense. Al igual que la cabalgata, acabó desapareciendo del calendario.
Las Colombinas también han cambiado varias veces de ubicación. En 1943 se trasladaron al Muelle de Levante y, en 1965, al espacio donde hoy se levanta el Nuevo Colombino. Allí se construyó la Plaza de Toros Monumental, inaugurada en 1968 y escenario de grandes figuras del toreo como Litri. El coso fue demolido en 1997 y, pocos años después, las fiestas se trasladaron al Ensanche Sur y, desde 2012, al recinto actual junto al Tiro de Pichón.
Aunque las Colombinas han perdido muchas de aquellas estampas históricas, también han sabido reinventarse. Hoy el protagonismo recae en las casetas, las atracciones, la oferta gastronómica y una programación musical que cada verano reúne a miles de personas.
Más de 145 años después de su nacimiento, las Colombinas mantienen intacto su espíritu de homenaje al viaje que cambió la historia del mundo, aunque la forma de celebrarlo sea muy distinta a la de aquellos primeros vecinos que acudían a ver regatas, cucañas o desfiles militares junto a la ría.

