Un repaso a las ejecuciones de Panenka, Cruyff y Zidane, tres lanzamientos que marcaron época por su audacia y técnica.
La historia del fútbol guarda momentos en los que un penalti dejó de ser un simple disparo desde los once metros para convertirse en una obra de ingenio. Tres ejecuciones destacan por haber modificado la forma de entender esta acción: la de Antonín Panenka en 1976, la de Johan Cruyff en 1982 y la de Zinédine Zidane en 2006. Tal y como recoge Huelva Hoy, estos lanzamientos combinan técnica, sangre fría y un punto de locura que los hace inolvidables.
El penalti, concedido por una infracción dentro del área, se ejecuta desde una distancia de 11 metros en fútbol 11. Pero las reglas no obligan a disparar directamente a portería, como demostró Cruyff con su famosa jugada combinada.
El 20 de junio de 1976, en la final de la Eurocopa entre Checoslovaquia y Alemania Occidental, Antonín Panenka tenía en sus botas el título para su selección. Con el marcador 2-2 tras la prórroga, y después del fallo de Uli Hoeness, el lanzador esperó el movimiento del portero Sepp Maier y golpeó suavemente por debajo del balón. La pelota entró lenta por el centro mientras el guardameta se lanzaba a un lado.
Aquella ejecución convirtió un penalti de fútbol en una obra de engaño psicológico.
La técnica, imitada después por futbolistas como Francesco Totti, Andrea Pirlo, Sergio Ramos o Lionel Messi, pasó a llamarse "hacer una Panenka".
El 5 de diciembre de 1982, durante un partido entre el Ajax y el Helmond Sport de la liga neerlandesa, Johan Cruyff protagonizó una de las jugadas más sorprendentes. En lugar de disparar, realizó un pequeño pase lateral a Jesper Olsen, que se la devolvió para que Cruyff marcara a puerta vacía. La acción era legal porque el balón había entrado en juego tras el primer toque.
Décadas después, en 2005, Thierry Henry y Robert Pires intentaron reproducir una jugada similar con el Arsenal ante el Manchester City, pero la falta de coordinación convirtió la acción en uno de los penaltis fallidos más recordados de la Premier League.
El 9 de julio de 2006, en la final del Mundial de Berlín entre Francia e Italia, Zinédine Zidane asumió un riesgo máximo. En el minuto 7, con Gianluigi Buffon bajo palos, el francés picó el balón por el centro. La pelota golpeó en el larguero, botó dentro de la portería y salió de nuevo al campo. El gol fue válido y Francia acabó empatando 1-1, aunque perdió el campeonato en la tanda de penaltis.
Era el último partido de la carrera profesional de Zidane, que además fue expulsado tras su cabezazo a Marco Materazzi. Por la dificultad técnica, el rival y el escenario, aquel lanzamiento sigue siendo uno de los más atrevidos jamás ejecutados.
Para los aficionados a las apuestas, conviene recordar que los penaltis señalados durante el partido pueden alterar mercados como el total de goles o "ambos equipos marcan", mientras que los lanzamientos de una tanda no cuentan para el resultado final ni para esos mercados. En las apuestas en directo, el historial del lanzador y el rendimiento del portero son factores clave.

