El obispo de Mondoñedo-Ferrol y presidente de la Subcomisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española critica el uso ideológico de la caridad y defiende el acompañamiento a los migrantes en la crisis de Ceuta.
El obispo de Mondoñedo-Ferrol y presidente de la Subcomisión para las Migraciones y la Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española, Fernando García Cadiñanos, ha advertido de que «no se puede utilizar el orden de la caridad ideológicamente». Lo hace en una entrevista publicada por Vida Nueva Digital, en la que repasa la crisis migratoria de Ceuta ocurrida el pasado 30 de julio, cuando entraron en España más de 75.000 personas y cerca de 200 murieron ahogadas.
García Cadiñanos, que sigue la situación desde su diócesis gallega, a más de 1.000 kilómetros de la ciudad autónoma, valora la respuesta de la Iglesia: «Las parroquias y Cáritas han estado muy cerca de las personas de Ceuta y de los migrantes, acompañando, ayudando, orando, dando esperanza y horizonte». Añade que los centros de acogida eclesiales están desbordados y que se ha lanzado una campaña de donativos para atender las necesidades.
Preguntado sobre si se puede conjugar el derecho a migrar con la defensa de las fronteras, el prelado recuerda los tres principios que la Iglesia defiende: el derecho a no migrar, el derecho a migrar y el derecho de los estados a gestionar sus fronteras para una integración real. «Se conjugan así el bien particular y el bien común», afirma, y aboga por articular vías legales y seguras para facilitar las migraciones.
Sobre las narrativas de odio, García Cadiñanos es tajante: «Los migrantes no son una amenaza». Subraya que en muchas comunidades de España la integración es un hecho y que los migrantes «colaboran en el desarrollo económico, social, humano y religioso». En cambio, denuncia que en esta crisis «han sido utilizados y siguen siendo utilizados por oscuros intereses», y alerta de una «guerra entre pobres» que desvía la atención de las causas reales.
El obispo también se refiere a la sociedad ceutí, que «ha dado muestras de ser integrada e integradora, aunque hoy está muy tensionada». Por eso pide que no se sientan solos y que se busquen «vías de diálogo y legalidad», desechando toda violencia y hostilidad.

