La localidad condal celebró una nueva edición de la Noche Blanca de la Cultura y el Vino, con bodegas, iglesias y calles como escenario de danza, música y exposiciones.
La Palma del Condado volvió a demostrar la fuerza de su identidad con una nueva edición de la Noche Blanca de la Cultura y el Vino, celebrada el pasado sábado. La cita, que cada año reúne a vecinos y visitantes en torno a la tradición vitivinícola y el patrimonio local, arrancó con una intervención conjunta de la bailaora Pastora Galván, el escultor Martín Lagares, el pintor Patricio Hidalgo y el músico Paco Iglesias, según recoge Andalucía Información.
Tras esta fusión de danza, escultura, pintura y música, llegó el tradicional taponazo, que marcó el inicio oficial de una programación que se prolongó durante toda la noche. La alcaldesa, Rocío Moreno Domínguez, acompañada por miembros de la Corporación Municipal, la Reina de la Fiesta de la Vendimia, Belén Cobo Medrano, y su Corte de Honor, así como representantes del sector vitivinícola y bodegueros locales, participó en el brindis inaugural.
Las bodegas palmerinas volvieron a ser uno de los grandes atractivos de la noche, abriendo sus puertas para acoger exposiciones y actuaciones musicales. Las obras de Juanma García Núñez, Joaquín González, Jacobo Palos, Lorenzo Cáceres, Álvaro Redondo y Pilar Pérez Cárdenas se mostraron en estos espacios históricos, mientras que las actuaciones de Ars Amandi, Gata Brass Band y Sonanta pusieron la banda sonora a la velada.
La propuesta también permitió visitar en horario nocturno algunos de los principales enclaves patrimoniales, como la Iglesia del Valle y la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista. En esta última, la Hermandad del Santo Entierro aprovechó la ocasión para presentar los nuevos faroles, tulipas y relicario frontal del paso de palio de la Virgen de los Dolores, incorporaciones realizadas gracias a la donación de varios hermanos.
La Noche Blanca se planteó, una vez más, como una celebración de la identidad palmerina, con el vino y la cultura como hilo conductor.
“Es una manera diferente de vivir La Palma, porque puedes entrar en lugares que normalmente no visitas de noche y, al mismo tiempo, disfrutar del vino y de la cultura”, contaba una participante local.
Otro asistente destacaba que
“lo más bonito es que todo ocurre al mismo tiempo: las bodegas, la música, las exposiciones y el patrimonio. Se respira ambiente de fiesta, pero también mucho orgullo por lo que tenemos, orgullo de nuestra cultura y de nuestro pueblo”.
La cita concluyó con un balance positivo, reafirmando la capacidad de La Palma del Condado para convertir su patrimonio, su cultura y su tradición vitivinícola en una experiencia turística y de convivencia.

