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Antonio Ortega deslumbra en el XIV Festival Flamenco de Zalamea la Real

Antonio Ortega brilla en el XIV Festival Flamenco de Zalamea la Real, que conmemora el centenario de la II Llave de Oro del Cante de Manuel Vallejo.

Elena PrietoElena Prieto· · 4 min de lectura

El cantaor Antonio Ortega brilló con una soleá y una seguiriya de antología en el XIV Festival Flamenco de Zalamea la Real, que este año conmemoró el centenario de la II Llave de Oro del Cante de Manuel Vallejo.

El cantaor onubense Antonio Ortega se erigió en la gran figura de la noche del pasado viernes en el Paseo Redondo de Zalamea la Real, donde se celebró la decimocuarta edición del Festival Flamenco que organiza el municipio de la Cuenca Minera. Con una actuación de altísimo nivel, Ortega ofreció un repertorio que incluyó soleá, seguiriya, cantiñas y fandangos, dejando al público entregado y demostrando por qué es considerado uno de los valores más sólidos del cante actual.

El festival, que este año tuvo un carácter especial al conmemorar el centenario de la concesión de la II Llave de Oro del Cante al sevillano Manuel Vallejo —galardón que recibió en Madrid el 5 de octubre de 1926—, reunió a cuatro artistas de primer nivel: José Olmo, Rocío Díaz, el propio Antonio Ortega y Alicia Gil, todos ellos arropados por guitarras y palmas de lujo.

La velada arrancó puntual, como es santo y seña de este certamen, y a pesar de la inusual bajada de temperaturas para un 24 de julio, el público respondió con una asistencia notable y, sobre todo, con un silencio y una atención que son seña de identidad de los aficionados zalameños. El festival, que se consolida como una cita ineludible en el calendario flamenco de la provincia, volvió a demostrar su compromiso con la calidad y la variedad de palos.

José Olmo, cantaor de El Cuervo pero de raíces lebrijanas, fue el encargado de abrir la noche. Su actuación, escoltada por una distribución escénica impecable, transitó por la bulería por soleá, la granaína al estilo de Vallejo y los fandangos, estos últimos muy aplaudidos por el público local. Aunque en algunos momentos se mostró vacilante en la media granaína y la bulería caracolera, supo remontar con una coloratura de emisión caliente y sonidos abiertos que le valieron el reconocimiento de los asistentes.

Le siguió Rocío Díaz, cantaora trianera formada en Huelva, que ofreció una actuación de gran solvencia. Arrancó con la 'Baladilla de los tres ríos' adaptada a la milonga y continuó con media granaína, tientos gaditanos y tangos de Triana, en los que estableció un perfecto diálogo con la guitarra de Alberto López. Su momento más impactante llegó con los fandangos alosneros, que definió con redondez y solidez expresiva, y con los cuplés por bulerías de Manuel Vallejo, que expandió con maestría.

Pero sin duda, la actuación más esperada y la que más alto nivel alcanzó fue la de Antonio Ortega. El cantaor, que demostró un conocimiento profundo de la partitura flamenca, se sumergió en la soleá con un recorrido que abarcó desde Alcalá hasta Cádiz, para después amainar el viento con una seguiriya que muchos calificaron como el cante más relevante de la noche. Densa, brillante y de una calidad jonda que recordaba a su tío abuelo Hornerito, la seguiriya de Ortega fue un prodigio de emisión muscular, con graves sólidos y agudos sin palidecer. Las cantiñas, nítidas y fluidas, y los fandangos, especialmente el que emuló a Antonio Chacón, coronaron una actuación redonda, acompañado por la guitarra en estado de gracia de Antonio García Hijo.

Cerró la noche Alicia Gil, una cantaora sevillana de metal rebosado y mordiente en toda su extensión. Bendecida con agilidad y ligazón, interpretó la milonga de José Antonio el Chozas y la soleá de la Triana alfarera con brillo en los agudos e impacto en los descensos tonales. Con el apoyo de Lito Espinosa a la guitarra, desplegó unas bulerías sobradas de chispa y colorido, y culminó su actuación con unos fandangos de Huelva, entre ellos el valiente de Alosno según Paco Toronjo, ejecutados con una idoneidad tímbrica espeluznante.

Al término de las actuaciones, el alcalde de Zalamea la Real, Diego Rodríguez, y el teniente de alcalde, Antonio Conejo, hicieron entrega a los cuatro artistas del obsequio conmemorativo del festival, en un gesto que el público agradeció con una larga ovación. La cita, que ya es un referente en la provincia de Huelva, volvió a poner de manifiesto que el flamenco sigue vivo y que Zalamea la Real es un escenario privilegiado para celebrarlo.

El XIV Festival Flamenco de Zalamea la Real no solo rindió homenaje a Manuel Vallejo, sino que también confirmó que el cante jondo tiene futuro gracias a voces como las de Antonio Ortega, Rocío Díaz, José Olmo y Alicia Gil. El público, que llenó el Paseo Redondo, se fue con la sensación de haber vivido una noche histórica, en la que la memoria de Vallejo quedó refrendada por el arte de los nuevos maestros.

Elena Prieto

Escrito por

Elena Prieto

Redactora

Le pone estilo a Huelva: firma cultura, turismo y tendencias, del Rocío a las playas de Punta Umbría. Guía frustrada de la Sierra de Aracena y fan del vermú en la plaza a última hora.