Este viernes se cumplen dos meses de la desaparición de Astrid Blanche Zinetti, de 84 años, en El Pozuelo (Zalamea la Real). La investigación sigue abierta sin novedades y la familia pide discreción.
Este viernes, 4 de septiembre, se cumplen exactamente dos meses desde que se perdió el rastro a Astrid Blanche Zinetti, la ciudadana suiza de 84 años residente en la aldea de El Pozuelo, en Zalamea la Real. El despliegue inicial que movilizó a vecinos, colectivos y efectivos de la Guardia Civil se ha ido apagando, y la falta de indicios ha ensombrecido las expectativas de sus allegados, según publica huelva24.com.
Durante las últimas semanas, los rastreos sobre el terreno y la visibilidad social del caso se han reducido considerablemente. Los familiares directos, residentes en el extranjero, admiten en privado que las posibilidades de hallarla con vida son cada vez más remotas, dado el tiempo transcurrido, su delicado estado de salud y la orografía de la zona.
A la falta de pistas se ha sumado un contratiempo: el grave incendio forestal registrado en el término municipal de Niebla, cercano a El Pozuelo, ha obligado a redistribuir los esfuerzos de la Guardia Civil y los servicios de emergencia que cubrían la zona.
Un familiar directo ha reconocido la compleja situación: «Ustedes comprenderán que no quiero hablar de lo que la familia planea o no planea, pero la situación no ha cambiado; no hay nada nuevo ni relevante, por desgracia», lamenta.
La familia también ha trasladado su malestar por la difusión de detalles sobre el domicilio de la desaparecida, como imágenes de la puerta principal o la fachada. Aunque asumen que «lo hecho, hecho está», confían en que haya mayor discreción y respeto a la privacidad en futuras informaciones.
La última pista sólida se sitúa el 4 de julio en la parada de autobús a la entrada de El Pozuelo, junto a la carretera N-345. Astrid, de 1,67 metros, complexión delgada y pelo blanco recogido en trenza, padece deterioro cognitivo y apenas se expresaba en español, siendo el francés su lengua materna.
Establecida en la provincia desde hace dos décadas con su difunto marido, vivía en un chalet cercano al Camino de Santiago y mantenía contacto frecuente con vecinos para compras o citas médicas en Valverde del Camino y Zalamea. Tras dos meses de pesquisas con unidades como el Equipo Pegaso o la Unidad Cinológica, las autoridades mantienen la investigación abierta, aunque sin novedades significativas.

