El Ayuntamiento de Berrocal ha remitido al Gobierno central un informe sobre los daños del incendio de Niebla y pide que se atiendan las particularidades de un municipio con la práctica totalidad de su término calcinado. El alcalde advierte de que huertos, pequeñas fincas y explotaciones corcheras pueden quedar fuera de las ayudas habituales.
Un mes después de que el fuego arrasara la práctica totalidad del término municipal de Berrocal, el Ayuntamiento sigue esperando la declaración de zona catastrófica y ha trasladado al Gobierno central un informe sobre la naturaleza de los daños. La información, avanzada por huelva24.com, recoge la preocupación del consistorio por que las ayudas estándar no encajen con la realidad de un pueblo pequeño.
El alcalde, Ángel Luis Romero, explica que el incendio sigue presente en la vida diaria. «El incendio lo ocupa todo», resume. «Los vecinos hablamos continuamente del incendio, aquí no hablamos de otra cosa». Añade que tiene la sensación de que han pasado años, pero que el pueblo sigue «prácticamente como si estuviésemos en esos primeros días de agosto».
El regidor sitúa el origen del problema actual en el gran incendio de 2004. «Si de ese incendio no habíamos salido, este nos viene a rematar», sentencia. Y lanza una pregunta que sobrevuela el municipio: «Dentro de 20 años, ¿volveremos a quemarnos?». Su respuesta es que, si las cosas siguen igual, sí.
La preocupación no se limita a las viviendas o a las grandes explotaciones. Hay huertos familiares, pequeñas fincas, animales, maquinaria y otras formas de economía que pueden quedar fuera de los mecanismos de ayuda habituales. «Podemos quedar muy desprovistos de ayuda si realmente no se atiende a las características particulares de un pueblo como este», advierte Romero.
Respecto a la declaración de la Junta de Andalucía sobre la afectación del tejido ganadero y agrario, el alcalde la valora como un paso positivo, pero señala que todavía no se ha traducido en medidas concretas sobre el territorio. «Todavía lo que conocemos no es más que una declaración de intenciones», indica.
Entre los vecinos también hay incertidumbre. Una residente explica que Berrocal está «bastante abandonado» y lamenta que el incendio vaya perdiendo presencia en la actualidad. «Cada vez suena menos», dice, mientras recuerda que el municipio sigue esperando saber qué ayudas podrá recibir y qué parte de las pérdidas tendrá respuesta administrativa.
El corcho es una de las consecuencias que mejor explica la dimensión del problema. Juan Romero, de Ecologistas en Acción y de la plataforma Fuegos Nunca Más, además de vecino de Berrocal, detalla que la actividad corchera ha sido durante generaciones parte de la economía local. «Hoy ha salido el último camión de la cooperativa corchera, el último corcho que había almacenado y hasta que no pasen 40 años no volverá a entrar corcho», afirma.
El ciclo del alcornoque es largo: un árbol plantado hoy puede tardar alrededor de 20 años en dar su primer corcho y después necesita nuevos ciclos para volver a ser productivo. En la práctica, los montes afectados permanecerán décadas sin aportar la materia prima que sostenía buena parte de esta actividad. Romero estima que la pérdida de tres cosechas podría rondar los tres millones de euros, tomando como referencia los datos de la cooperativa desde los años 70.
El Ayuntamiento de Berrocal espera que la declaración de zona catastrófica y las medidas concretas lleguen cuanto antes para que el municipio pueda empezar a reconstruir lo perdido. Mientras tanto, los vecinos siguen pendientes de saber qué parte de las pérdidas tendrá cobertura administrativa.

