A pesar del avance de los móviles y las redes sociales, la lectura sigue siendo una de las grandes acompañantes del verano en las playas de Huelva. El escritor Antonio Delgado Pinto lo retrata en su serie 'Lecturas de verano'.
El verano en la provincia de Huelva no solo es sinónimo de sol, arena y mar, sino también de páginas que pasan lentamente bajo una sombrilla. La lectura, lejos de desaparecer, se mantiene como un ritual estival para miles de onubenses que aprovechan las horas de playa para sumergirse en historias de todo tipo. Así lo refleja la serie fotográfica y literaria 'Lecturas de verano', del escritor Antonio Delgado Pinto, que documenta escenas playeras donde el libro sigue siendo el protagonista.
Un verano sin prisas que invita a leer
El ritmo pausado del estío contrasta con la vorágine del resto del año. En verano, los relojes parecen moverse más despacio, y actividades como la siesta, el tardeo o las largas sobremesas se convierten en la norma. Este tempo relajado es, según Delgado Pinto, el caldo de cultivo perfecto para la lectura. "En verano la medida del tiempo se ralentiza, a veces hasta límites insospechados", escribe el autor, que observa cómo los playeros se tumban en las toallas con un libro entre las manos, desafiando la competencia de las pantallas.
El texto, publicado en un medio local, recoge que a pesar de que los móviles y la inmediatez de las redes sociales son "un serio competidor" para la lectura, la literatura no ha sucumbido. "Reconforta ver que la literatura no ha sucumbido al progreso", afirma Delgado Pinto, quien destaca que la tranquilidad que aporta el oleaje hace que leer en esta época siga siendo un atractivo para muchos. En las playas de Huelva, desde Matalascañas hasta Isla Cristina, es habitual ver a bañistas con novelas, ensayos o poemarios, una estampa que la serie de fotografías capta con mimo.
La relectura de un clásico como hilo conductor
Delgado Pinto confiesa que este verano está releyendo La Insolación, de Carmen Laforet, una novela que leyó por primera vez hace décadas y que suele retomar en vacaciones. La obra, ambientada en la playa imaginaria de Beniteca, está impregnada de adolescencia y libertad, de amistad y de primeras relaciones. El autor recuerda la portada que diseñó Bartolomé Liarte para la edición del Círculo de Lectores, la misma que hojeó con dieciséis años y que ahora ha vuelto a coger de la biblioteca de sus padres. Esta conexión entre el libro y el verano no es casual: para muchos, las lecturas estivales quedan grabadas en la memoria como parte de la banda sonora de esas semanas de descanso.
La serie 'Lecturas de verano' combina una fotografía y un texto para cada escena, mostrando una jornada de arena, sol y mar en las costas de la provincia. El objetivo es poner en valor un hábito que, pese a los cambios tecnológicos, pervive en las playas onubenses. Las imágenes, tomadas en diferentes puntos del litoral, retratan a lectores de todas las edades absortos en sus páginas, desde niños con cuentos infantiles hasta mayores con novelas de tapa dura.
El ángulo local: las playas de Huelva como escenario
Para el lector de la provincia de Huelva, esta noticia tiene un eco especial. Las playas de la Costa de la Luz, desde Punta Umbría hasta Ayamonte, son el escenario natural de estas estampas. La iniciativa de Delgado Pinto no solo documenta una costumbre, sino que también invita a los onubenses a reflexionar sobre sus propias lecturas veraniegas. ¿Cuántos han empezado una novela en la toalla de la playa de El Portil o han terminado un ensayo bajo la sombrilla de La Antilla? La lectura en la playa es un acto cotidiano que, sin embargo, tiene algo de mágico: el sonido de las olas de fondo, la brisa que mueve las páginas y la luz cegadora del sol que obliga a entrecerrar los ojos.
El verano en Huelva también es tiempo de ferias y romerías, pero la playa sigue siendo el refugio principal para quienes buscan desconectar. Y en ese refugio, el libro se convierte en un compañero inseparable. Como apunta Delgado Pinto, "la tranquilidad que aporta el ir y venir del oleaje hace que leer en esta época del año sea algo que nos sigue atrayendo a muchos". Una afirmación que, a juzgar por las imágenes de su serie, se cumple con creces en las costas onubenses.
Para quienes quieran sumarse a esta tradición, la recomendación es clara: elegir un libro que apetezca, buscar una sombrilla alejada del bullicio y dejarse llevar. Las bibliotecas municipales de la provincia, como la Biblioteca Pública del Estado en Huelva capital o las bibliotecas de Lepe y Almonte, ofrecen préstamos de verano con horarios ampliados. También las librerías locales, como la Librería Argos en la capital o La Casa del Libro en Isla Cristina, tienen secciones especiales de novedades veraniegas. Así que ya saben: este verano, en las playas de Huelva, el mejor plan es una buena lectura.

