La doctora Elena Andrés Palos alerta durante un curso de la UNIA en La Rábida del peligro de analizar el pasado femenino con criterios actuales, lo que considera un "error gravísimo" que distorsiona la realidad histórica.
La historiadora del Arte Elena Andrés Palos ha puesto sobre la mesa una advertencia que resuena con fuerza en los pasillos de la sede de La Rábida: interpretar el papel de la mujer en siglos pasados con la mentalidad del siglo XXI es, según sus palabras, un "error gravísimo". La experta, que participa como ponente en el curso de 'Historia y Novela Histórica' de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), ha defendido que cada época debe ser comprendida "con los ojos del momento", un enfoque que, asegura, evita malinterpretaciones y anacronismos.
El poder femenino en los Austrias
La docente de la Universidad Internacional de Valencia ha centrado su intervención en el reinado de los Austrias para desmontar el tópico de las reinas como figuras pasivas. "Todavía hay mucho prejuicio", ha señalado, al imaginar a estas mujeres "un poco a la sombra de los reyes". Sin embargo, la evidencia histórica, según Andrés Palos, demuestra lo contrario: "tuvieron poder desde siempre". Eso sí, un poder que ejercían "entre bambalinas", en un mundo donde la influencia no siempre era visible a simple vista.
La historiadora ha insistido en que el desafío no es que el poder femenino no existiera, sino que "hay que saber buscarlo y saber mirarlo". Para ello, reclama un riguroso trabajo de investigación que saque a la luz las vidas de estas reinas sin caer en la tentación de etiquetarlas con conceptos modernos como el feminismo. "Hay veces que se introduce la misma palabra feminismo en épocas que no existían", ha advertido, subrayando la importancia de mantener el rigor académico frente a lo que llama "el riesgo de la moda".
Novela histórica: aliada, no rival
El curso, que se celebra del 13 al 16 de julio bajo la dirección del doctor José Calvo Poyato, también ha abordado el papel de la novela histórica como herramienta de divulgación. Andrés Palos ha valorado "positivamente" el creciente interés por recuperar la figura femenina en la historia, un movimiento que, en su opinión, "está haciendo muy buena labor". La novela histórica, ha dicho, "tiene un valor inmenso porque genera interés y una llamada a querer conocer más".
Pero ojo, la experta ha dejado claro que ambas disciplinas —la historia académica y la ficción novelada— "tienen que ir de la mano y llevarse bien". No se trata de competir, sino de complementarse. Para ello, el novelista debe ser "verosímil" y no tomarse licencias con personajes históricos reales. "No puedes irte por las ramas cuando hay un personaje que sabemos quién es: yo Isabel la Católica no la puedo presentar como hija bastarda de alguien que me invente", ha ejemplificado con contundencia.
Eso sí, la historiadora reconoce que hay "muchas lagunas en la historia" que permiten al escritor ejercer su imaginación sin comprometer la veracidad. Incluso sugiere que se puede "meter un personaje secundario que transmita lo que yo quiero, sin tocar la realidad histórica". Una fórmula que, bien empleada, enriquece el relato sin faltar al respeto a los hechos.
Un curso para tender puentes
El seminario de la UNIA, que cuenta con la participación de autores como Eva Díaz Pérez o Mario Villén, y de historiadores como José Luis Corral y Gloria Lora Serrano, se ha planteado como un foro para analizar hasta dónde llega la libertad del novelista en el tratamiento histórico. Según ha comunicado la UNIA, el objetivo es "acercarnos a dónde llega la libertad del novelista" y determinar qué canon debe guardar una novela para ser considerada histórica.
Para los onubenses amantes de la historia, este curso representa una oportunidad única de ver cómo se construye el relato del pasado desde dos orillas: la del historiador, que busca la verdad documentada, y la del novelista, que persigue una verdad narrativa. Una reflexión que, sin duda, invita a leer con otros ojos cualquier libro de historia o novela ambientada en siglos pasados.
El curso concluye este miércoles 16 de julio, pero deja en el aire una pregunta que los asistentes —y los lectores— podrán seguir haciéndose: ¿cómo mirar el pasado sin los prejuicios del presente? La respuesta, quizá, esté en el equilibrio entre el rigor y la imaginación.

