Una familia onubense ha abierto este lunes el nicho familiar en el Cementerio Parroquial de Moguer para esclarecer si su bebé, fallecida en 1987, fue robada. Los restos hallados serán sometidos a análisis genéticos.
Una familia de Moguer ha dado un paso decisivo en la investigación de un supuesto caso de bebé robado ocurrido en 1987. Este lunes, en el Cementerio Parroquial de la localidad, se ha procedido a la exhumación de los restos de una recién nacida que, según la versión oficial, falleció nada más nacer en el Hospital Manuel Lois de Huelva. Los trabajos, solicitados por la familia, han permitido recuperar restos óseos que serán analizados para determinar su parentesco genético con la madre.
La intervención ha sido dirigida por el doctor Moisés Rodríguez Bayona, profesor de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Huelva, quien ha supervisado la extracción de las muestras. Los restos serán enviados a un laboratorio privado, donde se cotejará el ADN con el de la madre, Francisca Márquez Orta. El proceso, que puede prolongarse unos tres meses, pretende arrojar luz sobre una incertidumbre que la familia arrastra desde hace casi cuatro décadas.
Francisca Márquez ha relatado que su hija nació el 16 de febrero de 1987, después de que ella fuera derivada al Hospital Manuel Lois desde el Infanta Elena, donde estaba ingresada por una faringitis. Según su testimonio, los médicos le comunicaron que la bebé había muerto antes de nacer y que debían inducirle el parto. "Cuando nació, mi madre y mi tía se acercaron a verla, pero le dijeron que solo la podían ver de lejos", ha explicado.
La familia se negó a que el hospital gestionara el entierro, como inicialmente se les propuso, y decidió hacerse cargo. Sin embargo, el centro sanitario les entregó el ataúd con la condición de no abrirlo, alegando que el cuerpo estaba en muy mal estado tras la autopsia. "No sospeché nada, pero cuando empecé a ver lo de los niños robados y los casos que se daban, comencé a sospechar", ha afirmado Márquez.
La presidenta en Huelva de la asociación SOS Bebés Robados, Esperanza Ornedo, ha señalado que este es uno más de los casos que investigan en la provincia. De hecho, en 2013, una exhumación en el cementerio de Huelva reveló que la tumba estaba vacía, lo que alimentó las sospechas de muchas familias. Ahora, se espera que los análisis genéticos aporten una respuesta científica.
El doctor Rodríguez Bayona ha explicado que el protocolo de análisis es riguroso y que la conservación de los restos, especialmente por la humedad, puede complicar la obtención de ADN. Se tomarán muestras del hueso petroso (base del cráneo), dientes y huesos largos como fémur, tibia y peroné, que son los que más proporción de ADN suelen conservar en bebés. "Salvo retrasos, en unos tres meses podríamos tener resultados fiables", ha indicado.
Para la familia, este proceso representa la posibilidad de cerrar una herida abierta. "Solo queremos saber la verdad", ha insistido Francisca Márquez, que confía en que la ciencia pueda confirmar si los restos corresponden a su hija o si, por el contrario, la bebé fue sustraída al nacer. El caso ha conmocionado a la localidad de Moguer y ha reabierto el debate sobre la trama de bebés robados en España durante las décadas de 1960 a 1990.
La asociación SOS Bebés Robados ha ofrecido su apoyo a la familia y ha recordado que existen otros casos similares en la provincia que aún esperan respuesta. Mientras tanto, la investigación sigue su curso y los resultados del ADN se convertirán en una pieza clave para determinar si, efectivamente, se produjo un delito de sustracción de menores.

