La temporada de celo de los ciervos se extiende desde mediados de septiembre hasta finales de octubre en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, Doñana y el Andévalo. El incendio de Niebla, que ha calcinado más de 38.000 hectáreas, obliga a extremar la prudencia en algunas zonas.
Con la llegada del otoño, los montes de la provincia de Huelva vuelven a llenarse de un sonido característico: el bramido de los ciervos durante la berrea, su periodo de celo. La temporada se extiende principalmente desde mediados de septiembre hasta finales de octubre, según recoge huelva24.com, aunque la intensidad depende de las condiciones meteorológicas y de la actividad de los animales. Las primeras bajadas de temperaturas y las lluvias otoñales suelen marcar el inicio de un fenómeno que cada año atrae a aficionados a la naturaleza, la fotografía y el turismo rural.
En la provincia, la Sierra de Aracena y Picos de Aroche concentra buena parte de los lugares más conocidos para escuchar la berrea, pero no es el único territorio. Doñana y algunas zonas del Andévalo también ofrecen posibilidades de observación, siempre que se respeten las condiciones de acceso y las restricciones de cada espacio.
Dentro de la Sierra, los montes de Aracena y Picos de Aroche son una de las principales referencias. El entorno de los embalses de Aracena y Zufre, junto a los bosques de castaños y encinas y los senderos de la comarca, reúne algunos de los paisajes más apropiados para intentarlo. Entre los puntos concretos citados están el entorno del embalse de Aracena, el pantano de Zufre, la zona de la Contienda en Aroche, la ermita de San Isidro de Puerto Moral y Alájar.
En el Andévalo Norte, entre Valverde del Camino y Zalamea la Real, y en enclaves como Berrocal o la Pata del Caballo, también hay zonas tradicionalmente vinculadas a la observación de fauna. En estos casos conviene informarse antes de desplazarse sobre los accesos y las posibilidades reales de observación.
La berrea de este año llega marcada por el incendio declarado en Niebla el pasado 6 de agosto, que ha afectado a más de 38.000 hectáreas de once términos municipales y ha calcinado una parte importante de los hábitats que antes eran propicios para disfrutar de la naturaleza. Por eso no sería prudente dar por hecho que los enclaves afectados mantienen este año las mismas condiciones para la observación de ciervos.
La berrea no es un espectáculo que pueda garantizarse en un punto concreto. Los ciervos se desplazan y su actividad depende del entorno. En las zonas afectadas por el incendio, lo más importante será comprobar cómo ha quedado el territorio y si existen indicaciones específicas de las autoridades ambientales antes de planificar una visita.
Aunque la Sierra es el escenario más conocido, Doñana también ofrece posibilidades para disfrutar de la berrea, especialmente en los alrededores de El Rocío, en Almonte. Sus marismas, cotos y zonas de matorral conforman un mosaico de ecosistemas donde la fauna se adapta a condiciones muy particulares. Una de las mejores opciones es recurrir a una visita guiada, ya que el Parque Nacional cuenta con itinerarios autorizados que recorren sus distintos ecosistemas con guías especializados. También hay empresas especializadas que ofrecen recorridos para tratar de disfrutar de este fenómeno.
La mejor hora para escuchar la berrea es el amanecer y el atardecer, cuando los machos están más activos y emiten sus bramidos para atraer a las hembras y marcar su presencia. Para disfrutar de la experiencia, lo más recomendable es acudir con prismáticos, telescopio o una cámara con buen zoom, mantener silencio, no salir de los caminos autorizados y evitar cualquier comportamiento que pueda alterar la actividad de los animales.

