Agosto se acerca al 80% de ocupación en el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, pero la presidenta de la Asociación de Empresas Turísticas de la Sierra advierte de que la demanda no crece al ritmo de la oferta.
El verano vuelve a dejar cifras positivas en el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, donde agosto se acerca al 80% de ocupación. Sin embargo, detrás de ese dato se esconde una realidad que preocupa al sector turístico de la comarca: la oferta alojativa sigue creciendo mientras la demanda se mantiene estancada.
Cinta Aguilar, presidenta de la Asociación de Empresas Turísticas de la Sierra (AETS) y gerente del complejo de turismo rural Finca La Media Legua, en Aracena, ha hecho balance del verano. La AETS agrupa a hoteles, apartamentos turísticos rurales, apartahoteles y casas rurales de toda la comarca, y cuenta con 18 años de trayectoria.
Según Aguilar, las reservas de última hora se han instalado también en la sierra, lo que dificulta hacer previsiones exactas. Por eso, el sector recurre al histórico de años anteriores para estimar la temporada. «Las expectativas vienen dadas por el histórico de ocupación en verano, que suele rozar el 80% el mes de agosto, con un porcentaje inferior en los meses de julio y septiembre», señala.
La presidenta de la AETS pide no quedarse solo con ese porcentaje. Recuerda que el pico de agosto no compensa los periodos de baja demanda que sufre el destino durante buena parte del año. «No es tan bonito, estamos sujetos a una estacionalidad y tiempos que hacen que no haya tanto movimiento turístico en ciertos momentos», advierte, y añade que esa desigualdad hace que el rendimiento económico de las empresas a veces quede por debajo de lo que debería ser en relación calidad-precio.
Uno de los mensajes que más repite Aguilar es que la sierra onubense ya no puede definirse turísticamente solo por sus casas rurales. La comarca cuenta con alrededor de 2.000 plazas alojativas repartidas entre hoteles de cuatro estrellas, hoteles urbanos, apartamentos turísticos rurales, apartahoteles y casas rurales de distintas categorías. «Lo de las casas rurales es un concepto un poco más antiguo. Siguen existiendo, y muy buenas, pero ya la sierra no la conforman turísticamente hablando las casas rurales, son una tipología más de alojamiento», explica.
Dentro de esa diversidad, la presidenta de la AETS distingue entre la oferta profesionalizada, sujeta a obligaciones económicas y de calidad, y el crecimiento de la vivienda turística no reglada, que a su juicio puede masificar el destino sin aportar beneficios reales a la comarca. «No entendemos por qué se está dando pábulo a esta figura turística cuando realmente el aporte a nivel de comarca, en puestos de trabajo, calidad y profesionalización, no existe», denuncia, y reclama que se ponga el acento en la calidad y en evitar la competencia desleal.
Esa misma vocación de precisión se traslada también al nombre del destino. Desde la AETS, y de acuerdo con la mayoría de los ayuntamientos de la comarca, evitan hablar de «Sierra de Huelva» y utilizan en su lugar «Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche» o «Sierra de Aracena y Picos de Aroche», una decisión adoptada en su junta directiva para reforzar la identidad propia del espacio protegido.
Sobre el perfil del viajero que llega este verano, Aguilar habla de una oferta capaz de responder a distintos tipos de público: parejas, familias y grupos de amigos. En general, apunta, se trata de turismo nacional que alterna sus vacaciones entre la costa y espacios naturales como el Parque Natural. «Diversifica sus vacaciones, alternando playa con entornos naturales», resume la presidenta de la AETS, que enumera entre los atractivos del destino sus pueblos blancos, las noches frescas, las actividades al aire libre, el patrimonio histórico y artístico, el cicloturismo, las rutas gastronómicas o el avistamiento de estrellas.
Aguilar sitúa el ecoturismo como una de las claves de futuro para el territorio. No lo entiende únicamente como sostenibilidad ambiental, sino también como una vía de crecimiento económico y de desestacionalización. La AETS trabaja para que el destino sea conocido más allá del verano, con propuestas que atraigan visitantes durante todo el año.
De cara a los próximos meses, el sector confía en que el puente de diciembre y los fines de semana de otoño mantengan un flujo de visitantes, aunque sin grandes expectativas. La estacionalidad sigue siendo el principal desafío para un destino que, pese a su éxito estival, necesita equilibrar la oferta y la demanda para garantizar la viabilidad de sus empresas turísticas.

