La Patrona de Huelva salió este martes de la catedral para volver a su ermita del Conquero, en una procesión marcada por las sevillanas, los fandangos y las ofrendas florales.
La Virgen de la Cinta regresó este martes a su ermita del Conquero tras haber estado en la catedral durante las fiestas, y lo hizo como manda la tradición en Huelva: rezando y cantando. La procesión, que partió de la Santa Iglesia Catedral de La Merced, convirtió cada tramo del recorrido en un escenario improvisado de devoción popular, según publica Huelva Información.
A las puertas de la catedral, el Coro Antiguo de la Real Hermandad de Emigrantes de Nuestra Señora del Rocío de Huelva entonó sevillanas para acompañar la salida de la Patrona. Alrededor se mezclaron los aplausos, las lágrimas y los silencios que siguen a cada cante.
El cortejo avanzó con paradas constantes. En la plaza de toros de La Merced, sonaron de nuevo sevillanas desde la puerta del coso, y después llegó el turno de los fandangos, con la Virgen delante y los fieles cantando detrás.
También hubo gestos de agradecimiento. José Luis Pereda realizó una ofrenda floral a la Virgen de la Cinta, sumándose a los homenajes que fueron apareciendo a lo largo del camino.
Ante la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, el cante dio paso a la oración: allí se rezó una Salve antes de reanudar la marcha. Durante todo el recorrido se alternaron las dos formas de hablarle a la Patrona, el rezo y el cante, que en Huelva parecen fundirse en una misma expresión de fe.
La Subida tuvo además su particularidad: no era solo ver pasar a la Virgen, sino acompañarla. Familias enteras, personas mayores que repiten cada septiembre y jóvenes que se incorporaron al cortejo caminaron durante todo el trayecto hasta el Conquero, donde la Patrona permanecerá el resto del año.

