Los empresarios de chiringuitos piden abrir desde Semana Santa hasta el puente del Pilar, el 12 de octubre. Los hoteleros advierten de que sin transporte y servicios municipales en otoño la ampliación no es viable.
Según publica huelva24.com, el sector turístico de la provincia de Huelva quiere prolongar la temporada de verano hasta el otoño, aprovechando el buen tiempo que ha dominado las playas durante buena parte de octubre. La Federación Onubense de Empresarios (FOE) y la Asociación Provincial de Empresarios de Chiringuitos han impulsado una mesa institucional y técnica para concretar la propuesta.
Los empresarios de chiringuitos reclaman poder abrir de forma continuada desde Semana Santa hasta el 12 de octubre, siempre que lo permitan la normativa medioambiental y el régimen jurídico aplicable. La mesa reúne a las administraciones con competencias en el litoral y a representantes de los municipios costeros.
El sector también pide que los planes de playa estén aprobados en marzo, para preparar las instalaciones, contratar personal y organizar la campaña sin depender de autorizaciones de última hora.
El secretario general de la Asociación Provincial de Hoteles de Huelva (APHH) y de la Federación Andaluza de Hoteles y Alojamientos Turísticos (FAHAT), Rafael Barba, reconoce que alargar la actividad es posible, aunque la dificultad está en abrir antes de tiempo. Barba señala que es más fácil alargar la temporada una vez que ya está en marcha, mientras que abrir un hotel antes supone un gran esfuerzo y la actividad debe ser viable económicamente.
Barba sitúa el principal obstáculo en la conectividad y en los servicios de los municipios turísticos. Según explica, si algunas prestaciones dejan de funcionar al terminar el verano, resulta complicado mantener la actividad hasta noviembre.
«Es complicado querer alargar la temporada hasta noviembre cuando los propios municipios turísticos cortan los servicios, por ejemplo de transporte entre núcleos, a principios de septiembre.»
El responsable hotelero también considera que la conectividad sigue siendo un condicionante clave. Sobre la accesibilidad de la provincia como destino, afirma:
«En estos 20 años no ha cambiado nada.»
Barba añade que los intervalos entre un evento y otro generan picos de visitantes, pero no siempre hacen rentable alargar la temporada mientras persistan estos problemas. Para desestacionalizar el turismo, el destino necesita servicios abiertos y conexiones que permitan desplazarse, además de hoteles, restaurantes y chiringuitos dispuestos a abrir.


