La imagen de San Roque, copatrón de Huelva, recupera parte de su aspecto original tras una restauración de cinco meses que ha sacado a la luz una policromía del siglo XVI. La talla, atribuida a Juan Bautista Vázquez el Viejo, volverá a la Catedral de La Merced tras exponerse en la Diputación.
La talla de San Roque, una de las imágenes más antiguas del patrimonio de Huelva, ha recuperado parte de su aspecto original tras una restauración de cinco meses. Los trabajos han revelado una policromía del siglo XVI oculta bajo intervenciones posteriores y han permitido retirar más de un centenar de clavos que dañaban la madera, según publica Huelva Buenas Noticias.
La intervención, presentada este jueves por la Diputación de Huelva, ha sido realizada por la restauradora Rocío Calvo. La talla, atribuida al escultor Juan Bautista Vázquez el Viejo y realizada a finales del siglo XVI, está vinculada a la institución provincial desde hace más de 150 años.
Los análisis estratigráficos han confirmado que la imagen, realizada en madera de pino, fue repintada previsiblemente en 1722, momento en el que adquirió la tonalidad oscura que presentaba hasta ahora. La restauración ha recuperado los valores cromáticos originales y ha documentado una inscripción en la parte posterior de la talla, reconstruida con ayuda de especialistas en Historia del Arte.
Uno de los hallazgos más sorprendentes fue la gran cantidad de elementos metálicos localizados mediante tomografía, especialmente en la peana. Su presencia había provocado grietas y roturas en la madera. También se detectaron pérdidas de preparación y policromía, suciedad acumulada, restos de cera y ataques de insectos xilófagos.
La imagen había perdido varios dedos del pie, parte del talón y el pan que porta el perro en la boca. Para reconstruir estas piezas se ha utilizado madera de cedro, diferenciada de la de pino original para facilitar futuras intervenciones. Los estudios también han revelado indicios de que la composición original incluía una figura de un ángel, hoy desaparecida.
La restauración ha puesto en valor la relación de San Roque con la historia de la ciudad. Ya a finales del siglo XVI existía una ermita dedicada al santo en la Vega Larga, espacio que después acogió el convento y la iglesia de La Merced, actual Catedral de Huelva. La imagen formó parte de su retablo mayor y hoy se encuentra en un retablo menor.
Tras permanecer expuesta unos días en la sede de la Diputación, la talla regresará a la Catedral de Huelva, donde volverá al culto público.

