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El Recreativo de Huelva encara la nueva temporada con la exigencia del ascenso y la credibilidad en juego

El Recreativo de Huelva inicia una nueva temporada en Segunda RFEF con el objetivo del ascenso, pero la desconfianza de la afición y la necesidad de recuperar la credibilidad marcan el arranque.

Diego ToscanoDiego Toscano· · 4 min de lectura

El Recreativo de Huelva inicia una nueva campaña en Segunda RFEF con el objetivo del ascenso. Tras el mazazo del año pasado, la directiva apuesta por un proyecto menos mediático y más basado en el bloque, pero la afición muestra desconfianza.

El Recreativo de Huelva se prepara para una nueva temporada en Segunda RFEF, una categoría que, a juicio de muchos aficionados, no se corresponde con la historia y la dimensión social del Decano. El equipo, obligado a lograr el ascenso que lleva demasiado tiempo esperando, arranca el curso con la ilusión intacta pero también con la sombra de la desconfianza que dejó el pasado ejercicio, cuando no se consiguió el objetivo.

El proyecto, encabezado por Adrián Fernández desde su llegada al club, prometió subir, ya fuese por la vía directa o mediante el playoff. No lograrlo la temporada pasada supuso un mazazo del que buena parte de la afición todavía no se ha recuperado. Las redes sociales, aunque no son el mejor termómetro, reflejan un ambiente de desconfianza, inconformismo y cierto desapego hacia los actuales gestores. La credibilidad que se les concedió hace un año se ha erosionado, y solo se recuperará con hechos, no con palabras.

En este contexto, la llegada de Luci Martín y Jesús Galván como responsables deportivos dibuja, al menos sobre el papel, una idea diferente. La apuesta ya no parece consistir en utilizar nombres conocidos como reclamo para ilusionar durante el verano. Se está mirando hacia futbolistas menos mediáticos, desconocidos para quien no siga con atención la Segunda RFEF, pero con experiencia, minutos y conocimiento de una categoría muy particular. El mensaje parece claro: construir un bloque por encima de las individualidades, basado en trabajo, disciplina y sacrificio, con la calidad necesaria para competir tanto en campos pequeños y partidos ásperos como en el Nuevo Colombino, donde el Recre estará obligado a asumir el protagonismo.

Todo eso queda muy bonito en julio y agosto, pero después llegará la pelota, que no entiende de presentaciones ni discursos. Entonces se sabrá si realmente se están haciendo bien las cosas o si se volverá a otro cisma en el entorno del club. Ese ambiente inflamable se ha convertido, desde hace demasiado tiempo, en uno de los grandes talones de Aquiles del Recreativo. Y quizá convenga preguntarse si siempre es exigencia o, en determinados momentos, termina rozando la paranoia.

El Recreativo de Huelva es un club con una historia enorme, identidad y el sentimiento de miles de personas. Pero también ha sido demasiadas veces un juguete roto en manos ajenas. En esta última etapa, el club ha estado bastante más cerca de desaparecer de lo que muchos quieren admitir. Habría bastado con que los responsables políticos no hubieran querido complicarse la vida dando un paso al frente, con que aquel conocido hubiera intentado disolver la sociedad como vendetta, o con que los actuales gestores concluyeran que su proyecto ya no les compensa. Con independencia de cómo termine esta singladura de Adrián Fernández, Mauro Cetto, Fígoli y los inversores, los que seguirán aquí son los recreativistas. Todo lo demás tiene fecha de caducidad.

Precisamente por eso, quizá se debería intentar sacar el máximo partido posible a este nuevo periodo. No se trata de entregar un cheque en blanco ni de renunciar a la crítica, sino de comprender que fiscalizar al club y empujar al equipo no son comportamientos incompatibles. Si en el terreno económico se demuestra que los pasos son los adecuados —todavía falta que la ampliación de capital quede inscrita—, el gran objetivo colectivo debería ser recuperar el ambiente de las mejores épocas. Conseguir que cualquier rival que visite el Nuevo Colombino sienta que los tres puntos se van a quedar en Huelva, y que, cuando el Recre juegue lejos de casa, la marea albiazul vuelva a llevar al equipo en volandas.

Nadie puede exigirle nada al recreativismo, porque hacerlo sería cavar la propia tumba del club. La afición ya ha demostrado su capacidad de respuesta cuando ve un proyecto serio. Ahora, la pelota está en el tejado de los gestores y del equipo. La temporada comienza y el espejo de la historia devuelve una imagen que, para muchos, sigue siendo la de un gigante dormido que debe despertar.

Diego Toscano

Escrito por

Diego Toscano

Redactor

Sigue al Recreativo —el Decano del fútbol español— con más fe que la clasificación aconseja, y no se pierde un derbi ni una carrera. Firma el deporte y el motor onubenses, del Nuevo Colombino a los campos de la Sierra.