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Ponce Bernal reivindica las Colombinas de 1931 como refugio ante la crisis y el desgaste cotidiano

José Ponce Bernal, bajo el seudónimo Blanqui-Azul, publica un artículo sobre las Colombinas de 1931 como refugio ante la crisis y la rutina.

Elena PrietoElena Prieto· · 3 min de lectura

El periodista onubense, bajo el seudónimo Blanqui-Azul, publica un artículo costumbrista en vísperas de las Fiestas Colombinas de 1931, donde las presenta como un bálsamo necesario frente a la crisis económica y la rutina.

El periodista y escritor onubense José Ponce Bernal, conocido bajo el seudónimo de Blanqui-Azul, ha dedicado un artículo a las inminentes Fiestas Colombinas de 1931 en Huelva capital. En su texto, el autor no se limita a describir los preparativos, sino que profundiza en el significado de la celebración como un paréntesis de luz en medio de la crisis y el desgaste de la vida diaria.

Ponce Bernal retrata con mirada intimista los preparativos que ya se respiran en la ciudad. En las calles, los tenderos adecentan sus fachadas con discreción, porque "los tiempos no están para despilfarros". En los hogares, se blanquean las cocinas, se airean las casas y las modistas "enjaretan" vestidos nuevos para las niñas. La ciudad, dice, "huele a fiestas".

Sin embargo, tras esa imagen festiva, el artículo aborda problemas más profundos. El periodista señala la crisis económica que obliga a la austeridad y la monotonía aplastante de las rutinas laborales. Para Ponce Bernal, las Colombinas son una "válvula de escape" necesaria, un "refugio" que permite a los ciudadanos recuperar fuerzas ante un sistema que va "royéndonos la vida lenta, pero inexorablemente".

El autor adopta un tono costumbrista y nostálgico. Observa la realidad desde el umbral de las casas y desde la madurez de quien contempla la vitalidad de los jóvenes con una mezcla de admiración y melancolía. Contrapone la ilusión de los más jóvenes con la resignación de los mayores, que recuerdan "tiempos eternamente idos".

Ponce Bernal no realiza una crítica política directa, sino que su crítica es social y existencial. No pide soluciones institucionales, sino que reivindica el derecho al ocio y a la alegría de las clases populares como un elemento dignificador. Para él, la celebración no es un gasto superfluo, sino un bálsamo imprescindible para el alma colectiva, un motor de optimismo necesario para seguir adelante.

El artículo, publicado en un medio local bajo el pseudónimo Blanqui-Azul, destila un humanismo regeneracionista con arraigo en la identidad local e hispanoamericana. Ponce Bernal apela a una "santa vibración racial" y define las Fiestas Colombinas como un puente de "valores espirituales" que conecta a España con sus "hijas de América".

Para el lector onubense de la época, el texto de Ponce Bernal ofrecía un consuelo y una reivindicación de la alegría popular en tiempos difíciles. Hoy, el artículo se conserva como un testimonio de la visión de un periodista que supo captar la esencia de unas fiestas que, pese a las adversidades, siguen siendo un símbolo de la identidad de Huelva.

Elena Prieto

Escrito por

Elena Prieto

Redactora

Le pone estilo a Huelva: firma cultura, turismo y tendencias, del Rocío a las playas de Punta Umbría. Guía frustrada de la Sierra de Aracena y fan del vermú en la plaza a última hora.