El diestro de Gerena sufrió un percance en el tercio de banderillas del primer toro de las Colombinas, pero tras ser atendido en la enfermería de La Merced regresó para lidiar el tercero.
El torero Manuel Escribano protagonizó uno de los momentos de mayor tensión de la corrida de las Fiestas Colombinas 2026, celebrada este viernes en la Plaza de Toros de La Merced de Huelva. Durante el tercio de banderillas del primer toro de la tarde, el diestro perdió el equilibrio cuando se disponía a clavar el segundo par y quedó a merced del animal, que lo arrolló en el suelo y le provocó un desgarro en el lóbulo de la oreja izquierda.
Pese a la gravedad del susto, Escribano se levantó por su propio pie y esperó a que concluyera el tercio antes de dirigirse a la enfermería del coso onubense. Allí fue atendido por el doctor Domingo Jiménez, quien le practicó una reconstrucción plástica de unos 20 puntos de sutura en la oreja izquierda, con un pronóstico que calificó de "menos leve".
El percance obligó a alterar el orden de la lidia. Como Escribano no pudo comparecer en el segundo toro que le correspondía, fue el diestro local Alejandro Conquero quien asumió esa lidia mientras el de Gerena permanecía en la enfermería recibiendo atención médica.
Tras recibir el alta, el torero no dudó en regresar al ruedo para cumplir con el tercer toro de la tarde, demostrando una entereza que el público onubense supo reconocer. Incluso volvió a participar en el tercio de banderillas, dejando claro que el percance no iba a frenar su actuación en una tarde tan señalada dentro del ciclo colombino.
La corrida de las Colombinas, que cada año reúne en La Merced a figuras del toreo, vivió así una jornada marcada por el susto y la posterior reaparición de Escribano, un torero con una larga trayectoria y muy querido en los ruedos andaluces. Su decisión de continuar el festejo tras un golpe de esa naturaleza refuerza su imagen de compromiso con la afición.
Para los aficionados de la provincia de Huelva, la imagen de Escribano regresando al ruedo con la oreja vendada quedará como uno de los recuerdos de esta edición de las Colombinas. El gesto, lejos de pasar desapercibido, fue aplaudido por los tendidos, que valoraron el arrojo del diestro en una tarde en la que el triunfo y el percance estuvieron a la par.
El parte médico, facilitado por los servicios sanitarios de la plaza, confirmó que el torero se recuperó favorablemente y que no hubo que lamentar daños mayores. La rápida intervención del doctor Jiménez y su equipo evitó que la lesión fuera a más, y el propio Escribano pudo despedirse de la afición onubense al término de su actuación.
La cita taurina de las Fiestas Colombinas, que se celebra cada año en la capital onubense, volvió a demostrar que es uno de los focos de atención del verano en la provincia, atrayendo a visitantes de toda la comarca. La actuación de Escribano, pese al contratiempo, quedará en la memoria de los asistentes como un ejemplo de entrega y profesionalidad.
El próximo festejo del ciclo colombino está previsto para los próximos días, y se espera que la plaza de La Merced vuelva a registrar una alta entrada. Mientras tanto, la imagen de Manuel Escribano saliendo a por el tercer toro con la oreja vendada dará que hablar entre los aficionados de Huelva y de toda Andalucía.

