El artista onubense José Caballero (Huelva, 1915-Madrid, 1991) formó parte del círculo de la Generación del 27 y colaboró con Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Pablo Neruda y Miguel Hernández. Su figura, clave en la escenografía teatral de la época, sigue siendo objeto de estudio.
El nombre de José Caballero (Huelva, 1915-Madrid, 1991) aparece ligado a algunos de los creadores más importantes de la cultura española del siglo XX. Su amistad con Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Pablo Neruda y Miguel Hernández lo sitúan en el centro de la Generación del 27, según recuerda Diario de Huelva.
Nacido en Huelva en 1915, Caballero mostró desde niño una facilidad poco común para el dibujo. Siendo muy joven se trasladó a Madrid para continuar su formación, una decisión que lo puso en contacto con el ambiente intelectual de la capital, entonces el principal foco cultural del país.
Su relación con Lorca fue especialmente intensa. El poeta granadino quedó impresionado por la sensibilidad del joven onubense, y esa conexión influyó en la evolución artística de ambos. Caballero no se limitó a la pintura: también diseñó decorados y vestuarios para montajes teatrales, lo que lo convirtió en uno de los escenógrafos más innovadores de su generación.
«Cada montaje era una auténtica obra de arte», señala la fuente consultada.
La Guerra Civil truncó aquel ambiente creativo. Muchos de sus amigos murieron o partieron al exilio, mientras que Caballero permaneció en España y tuvo que reinventarse. Su pintura evolucionó desde el surrealismo de juventud hacia un lenguaje más personal, con experimentación continua en técnicas, colores y composiciones, lo que dificulta encasillarlo en un solo estilo.
Con las décadas, su obra se expuso en España y en otros países, y museos y coleccionistas incorporaron sus piezas. La crítica lo reconoció como uno de los grandes nombres de la pintura española del siglo XX. Aun así, mantuvo siempre el vínculo con Huelva, su ciudad natal, que aparecía con frecuencia en entrevistas y conversaciones.
Hoy su legado está presente en centros culturales, exposiciones y publicaciones especializadas. Parte de su obra puede verse en instituciones públicas y museos, donde sigue despertando el interés de nuevas generaciones. Caballero falleció en Madrid en 1991 tras toda una vida dedicada a la creación.

