Un equipo de la Universidad de Huelva ha demostrado que el consumo diario de fresas frescas durante cuatro semanas reduce significativamente la intensidad del dolor menstrual. El estudio, liderado por la matrona Elia Fernández, abre una vía natural contra la dismenorrea.
Las fresas de Huelva no solo conquistan paladares: ahora también se perfilan como un remedio natural contra el dolor menstrual. Un equipo de investigadores de la Universidad de Huelva (UHU) ha presentado los resultados de un ensayo clínico piloto que muestra que comer fresas frescas a diario durante cuatro semanas reduce de forma significativa la intensidad de la dismenorrea primaria, ese dolor que sufren millones de mujeres sin que exista una enfermedad subyacente.
Un problema silencioso que afecta a siete de cada diez jóvenes
La investigadora principal, la matrona Elia Fernández, lleva años estudiando este fenómeno. En 2017 comenzó a indagar en la prevalencia del dolor menstrual y descubrió que más del 70% de las mujeres jóvenes entre 20 y 35 años lo padecen. Pero lo más alarmante no era la cifra, sino la naturalización del sufrimiento.
“La mayoría no consulta a profesionales sanitarios y se automedica”, señala Fernández. Muchas creen que la medicación no es eficaz y que acudir a una consulta “no les va a ayudar”.
Esa normalización lleva a que muchas mujeres acudan al trabajo o a clase pese al dolor, una práctica conocida como presentismo. En profesiones sanitarias, advierte la investigadora, esto puede aumentar el riesgo de cometer errores. “No recordaba una regla sin molestias”, confiesan algunas participantes del estudio, evidenciando que el malestar se ha vuelto parte de su rutina.
Las fresas, ricas en polifenoles, como aliadas antiinflamatorias
Tras años describiendo el problema, Fernández decidió pasar a la acción. “Quería intentar ayudar a que las mujeres disminuyeran su dolor menstrual”, explica. La clave la encontró en las fresas. Estudios previos ya apuntaban a que dos raciones de fruta al día se asocian a menor dolor menstrual, y que las fresas reducen la inflamación en pacientes con artritis reumatoide gracias a los polifenoles, unos compuestos antioxidantes.
El ensayo piloto, cuyos detalles se han dado a conocer ahora, consistió en que las participantes consumieran fresas frescas a diario durante cuatro semanas. Los resultados mostraron una reducción significativa en la intensidad del dolor, lo que abre la puerta a un tratamiento natural y sin efectos secundarios. “Lo atribuimos principalmente a los polifenoles”, aclara Fernández, aunque insiste en que se necesitan más estudios para confirmar el hallazgo.
Para las onubenses, que viven en una provincia productora de fresas por excelencia, este avance tiene un doble valor: la fruta de la tierra podría convertirse en un aliado para la salud femenina. El siguiente paso, según la investigadora, es ampliar la muestra y analizar si el efecto se mantiene a largo plazo.
Mientras tanto, las mujeres que sufren dolor menstrual tienen una opción más en su mesa: un bol de fresas al día. La Universidad de Huelva ya trabaja en nuevas fases del estudio para determinar la dosis óptima y si otras variedades de fresa tienen el mismo efecto.

