David Fandila 'El Fandi' cortó dos orejas este viernes en la plaza de toros de Huelva en una tarde marcada por el regreso de los toros de Miura. Manuel Escribano resultó herido en una oreja durante un tercio de banderillas.
La plaza de toros de Huelva registró un ambiente cercano al lleno este viernes 31 de julio de 2026 para presenciar el regreso de la ganadería de Miura a la capital onubense. La corrida, que reunió a El Fandi, Manuel Escribano y Alejandro Conquero, dejó una tarde de gran exigencia técnica y momentos vibrantes, especialmente en el tercio de banderillas.
El astado que abrió plaza, un miura serio y bien presentado, evidenció falta de fuerza y tendencia a quedarse corto, lo que obligó a El Fandi a estructurar una faena de gran mérito técnico, basada en la inteligencia y el oficio. El de Granada destacó en el tercio de banderillas, que compartió con Escribano, y culminó su labor con una media estocada tendida pero efectiva que le valió una cálida ovación de los tendidos.
El segundo toro de la tarde correspondió a Alejandro Conquero, quien hizo acto de presencia debido al paso de Manuel Escribano por la enfermería tras sufrir un percance. Conquero recibió al astado con el capote a la verónica, siendo ovacionado de salida. El animal demostró obediencia y fijeza en la muleta, lo que permitió al espada sacarlo a los medios para estructurar una labor sustentada fundamentalmente sobre el pitón derecho. No obstante, el astado acabó desluciéndose por ambos pitones conforme avanzaba la lidia, culminando con una estocada entera, aunque de ejecución delantera y perpendicular, que le valió una oreja.
Manuel Escribano, tras salir de la enfermería con un vendaje y varios puntos en la oreja izquierda, saludó al tercer miura, que evidenció escaso celo con el capote. Manteniendo la dinámica del toro que abrió plaza, el torero se acompasó con El Fandi para compartir un vibrante tercio de banderillas. Ante un astado falto de fuerza y poder, aunque provisto de fijeza, Escribano estructuró una faena cimentada sobre el pitón derecho, ya que por el izquierdo el animal ofreció menor acometividad y escasez de entrega. Culminó con una estocada entera aunque tendida tras un aviso y el empleo del descabello, siendo ovacionado tras el aviso.
El cuarto toro fue el gran triunfo de la tarde para El Fandi. El de Granada recibió al astado con una vibrante larga cambiada de rodillas, culminando un vistoso saludo capotero. Posteriormente, protagonizó un extraordinario tercio de banderillas compuesto por cinco pares que logró encandilar a los tendidos. Comenzó la faena de rodillas, propiciando dos buenas tandas por el pitón derecho, para después buscar los terrenos idóneos al natural, gobernando en todo momento la lidia en beneficio y lucimiento del animal. Culminó con una media estocada y un efectivo uso del descabello que le valió dos orejas.
El quinto de la tarde fue para Manuel Escribano, quien lo recibió a portagayola, continuando con verónicas pese a la marcada falta de humillación del astado. Tras protagonizar un brillante tercio de banderillas, se plantó firme en los medios para iniciar la faena de muleta con un ajustado pase cambiado por la espalda, frente a un oponente deslucido que escatimaba la humillación y protestaba tirando la cara arriba de manera constante. Concluyó con una tanda de ajustadas manoletinas, antes de rubricar con una estocada entera, de ejecución desprendida. Fue ovacionado con fuerte petición de oreja que el palco no quiso atender.
El epílogo de la tarde corrió a cargo de Alejandro Conquero, quien saludó a la verónica a un astado que evidenció brusquedad de salida y prontitud en la repetición. No obstante, se vio obligado a abreviar con la muleta, condicionado por el desgaste que el animal acusó tras haber recibido tres varas en el tercio de varas. Culminó tras numerosos pinchazos y hacer uso del descabello, siendo silenciado tras aviso.
La tarde se vio marcada por el percance sufrido por Manuel Escribano durante el tercio de banderillas de su primer toro. Según el parte facultativo emitido por el doctor Domingo Jiménez Álvarez, el diestro sufrió una caída al salir del segundo par de banderillas, siendo alcanzado por el animal, que le pasó por encima, provocándole una herida inciso-contusa en la porción inferior del pabellón auricular izquierdo, con afectación del lóbulo. Bajo anestesia local se procedió a la reconstrucción plástica de la lesión, realizando la sutura del desgarro y la reconstrucción de la porción superior del lóbulo auricular. El pronóstico fue de menos grave, y el parte señalaba que el paciente podía continuar la lidia, lo que hizo tras ser vendado.
La corrida de Miura, que regresaba a Huelva, presentó toros serios, bien presentados y de juego interesante, aunque con falta de fuerza en algunos ejemplares. La entrada fue de casi lleno, confirmando el interés que despierta esta ganadería en la plaza onubense. El balance final: El Fandi, ovación y dos orejas; Manuel Escribano, herido, ovación tras aviso y ovación tras fuerte petición; y Alejandro Conquero, oreja y silencio tras aviso.
Para los aficionados onubenses, esta corrida supuso una cita destacada en el calendario taurino del verano, con una ganadería legendaria que volvió a demostrar su exigencia. La próxima cita en el coso de la capital está por confirmar, pero la expectación queda alta tras una tarde de gran torería y emoción.

