El sacerdote e investigador onubense Antonio Jacobo del Barco fue uno de los primeros estudiosos del pasado colombino de Huelva. Su trabajo de archivo permitió conservar documentos y testimonios sobre el papel de la provincia en el Descubrimiento de América.
El nombre de Antonio Jacobo del Barco apenas suena para el gran público, pero los historiadores coinciden en que fue uno de los primeros grandes estudiosos del pasado colombino de Huelva. Según publica Diario de Huelva, este sacerdote del siglo XVIII dedicó su vida a consultar archivos, estudiar manuscritos y recopilar noticias sobre la historia onubense, en especial todo lo relacionado con Cristóbal Colón y los Lugares Colombinos.
En su época, lugares como el Monasterio de La Rábida, Palos de la Frontera o Moguer apenas despertaban interés entre los investigadores. Del Barco comenzó a recopilar información, revisar documentos antiguos y poner en valor el papel de la provincia de Huelva en la empresa colombina, una labor que resultó pionera.
Su método también fue innovador para la época: no se conformaba con repetir lo que otros habían escrito, contrastaba documentos, buscaba nuevas fuentes y analizaba archivos para separar la realidad de las leyendas. En un tiempo en que abundaban los relatos poco rigurosos, apostó por el estudio serio de la historia.
Su interés no se limitó al Descubrimiento. También estudió monumentos, iglesias, tradiciones y numerosos episodios del pasado onubense. Comprendió que conservar la memoria de una tierra era tan importante como proteger sus edificios, y muchas de sus investigaciones sirvieron después de base para otros historiadores.
Décadas más tarde, investigadores como José Amador de los Ríos, Cesáreo Fernández Duro o Diego Díaz Hierro encontrarían en sus trabajos una valiosa fuente de información. Aunque nuevas investigaciones corrigieron o ampliaron algunas de sus conclusiones, el valor de su obra sigue siendo enorme, porque fue uno de los primeros en abrir un camino que otros continuarían.
Hoy millones de personas visitan cada año La Rábida, Palos de la Frontera o Moguer para conocer el origen del viaje que cambió el mundo. Muy pocos saben que, siglos antes, un sacerdote onubense ya dedicaba su vida a investigar aquellos mismos lugares. Antonio Jacobo del Barco fue uno de los primeros grandes guardianes de la memoria colombina.

