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Matalascañas: la playa de Huelva que enamora con su arena fina y su entrada a Doñana

Matalascañas, en Almonte, ofrece más de cinco kilómetros de arena fina y blanca, con acceso directo al Parque Nacional de Doñana y al Parque Dunar.

Elena PrietoElena Prieto· · Actualizado: · 4 min de lectura

Matalascañas, en Almonte, presume de más de cinco kilómetros de arena fina y blanca, siendo la puerta de entrada al Parque Nacional de Doñana. Un destino que multiplica su población en verano.

Matalascañas, la joya turística del municipio onubense de Almonte, se prepara para otra temporada estival en la que su playa de arena fina y blanca volverá a ser el principal reclamo para miles de visitantes. Este núcleo costero, que en invierno apenas reúne a 3.000 habitantes, llega a superar los 100.000 veraneantes en los meses de julio y agosto, en su mayoría procedentes de Sevilla y del resto de la provincia.

Un litoral de cinco kilómetros entre dunas y servicios

El arenal de Matalascañas se extiende a lo largo de más de cinco kilómetros, combinando tramos urbanizados con espacios vírgenes rodeados de dunas. Esta variedad permite al bañista elegir entre la playa con todos los servicios —chiringuitos, hamacas y duchas— o rincones más tranquilos donde el paisaje apenas ha cambiado en décadas.

El paseo marítimo, con vistas al océano Atlántico, se ha convertido en un punto de encuentro para residentes y turistas. Allí se concentran supermercados, centros comerciales y una amplia oferta de restaurantes que permiten disfrutar de la gastronomía local sin alejarse de la brisa marina.

Para los vecinos de la provincia de Huelva, Matalascañas es un destino accesible durante todo el año, no solo en verano. La carretera A-483 conecta directamente con Almonte y, desde allí, con el resto de la comarca del Condado, facilitando escapadas de fin de semana incluso en temporada baja.

Doñana y el Parque Dunar, los pulmones verdes del entorno

La principal seña de identidad de Matalascañas es su proximidad al Parque Nacional de Doñana, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1994. Desde el Centro de Recepción de El Acebuche, situado a pocos kilómetros, parten rutas en todoterreno que recorren dunas, playas, bosques y marismas. Allí es posible avistar al lince ibérico, el felino más amenazado del planeta, así como una impresionante variedad de aves acuáticas.

Otro de los grandes atractivos naturales es el Parque Dunar de Matalascañas, un ecosistema de 130 hectáreas que se extiende hacia Mazagón. Este sistema dunar, de origen fósil, ofrece una red de senderos señalizados que permiten explorar pinares y dunas junto al mar. La ruta circular más popular, de poco más de seis kilómetros, es ideal para familias y aficionados al senderismo que buscan un plan diferente al de la toalla y la sombrilla.

Para el visitante onubense, estas excursiones suponen una oportunidad de conocer de primera mano la biodiversidad única de Doñana, un espacio protegido que es refugio de especies en peligro de extinción y que puede visitarse durante todo el año, con paisajes y fauna que cambian según la estación.

El Rocío y la oferta cultural como complemento

A pocos kilómetros de Matalascañas se encuentra la aldea de El Rocío, famosa por su romería que cada año atrae a miles de peregrinos entre mayo y junio. Fuera de esas fechas, el santuario y el entorno de la marisma son un reclamo turístico de primer orden. El palacio del Acebrón, también en las proximidades, funciona como centro de interpretación y punto de partida para rutas por el parque.

Matalascañas, que en los años 70 pasó de ser una zona aislada conocida como Torre de la Higuera a convertirse en un enclave vacacional, ha sabido mantener su esencia de paraíso costero a la vez que ofrece todo tipo de comodidades. Quienes acuden por primera vez suelen llevarse una sorpresa: no solo hay playa, sino también naturaleza de primer nivel a un paso.

Para los onubenses que buscan un destino sin salir de la provincia, Matalascañas sigue siendo una apuesta segura. La combinación de arena fina, dunas vírgenes y la puerta abierta a Doñana convierte a esta localidad en un lugar difícil de superar. Y lo mejor es que, aunque en agosto esté a reventar, en septiembre el pueblo recupera la calma y las puestas de sol siguen siendo igual de espectaculares.

Elena Prieto

Escrito por

Elena Prieto

Redactora

Le pone estilo a Huelva: firma cultura, turismo y tendencias, del Rocío a las playas de Punta Umbría. Guía frustrada de la Sierra de Aracena y fan del vermú en la plaza a última hora.