Aqualia lleva más de 30 años gestionando el agua en Matalascañas y El Rocío con una plantilla de 29 almonteños. El servicio incluye desde la captación subterránea hasta el mantenimiento de duchas y lavapiés.
El agua que sale de cada grifo de Matalascañas y El Rocío esconde un trabajo diario que rara vez ocupa titulares. Detrás está Aqualia, que desde hace más de tres décadas gestiona el Servicio Municipal de Aguas de ambas localidades, según publica Huelva Hoy.
La plantilla está formada íntegramente por 29 profesionales almonteños que conocen cada calle, cada instalación y cada singularidad de un territorio situado a las puertas de Doñana. Su labor abarca desde la captación en pozos de unos 50 metros de profundidad, donde el terreno actúa como filtro natural, hasta la distribución a hogares, hoteles y comercios.
El agua subterránea llega a la superficie con una pureza extraordinaria y solo necesita una cloración preventiva en los depósitos antes de recorrer los kilómetros de tuberías que forman la red de abastecimiento. El servicio no termina en el fregadero: el saneamiento conduce las aguas usadas hasta las depuradoras de Matalascañas, El Rocío y Almonte.
Una de las intervenciones más destacadas fue la modernización de la depuradora de Matalascañas entre 2012 y 2013, con una inversión de cuatro millones de euros. La obra renovó un decantador con medio siglo de funcionamiento y otras instalaciones con 25 años de servicio, todo ello sin interrumpir la actividad de la planta.
El mantenimiento incluye también elementos visibles para el vecino: fuentes ornamentales, bebederos y las duchas y lavapiés de las playas de Matalascañas, que requieren pintura, revisión electromecánica y controles contra la legionela.
Fuera de los núcleos urbanos, Aqualia realiza inspecciones para evitar vertidos ilegales: más de una veintena al año en el polígono Matalagrana y más de 100 en las fincas agrícolas de la zona regable Almonte-Marismas. Estas visitas se apoyan en aparatos de toma de muestras de 24 horas instalados de forma aleatoria.
La romería del Rocío es el momento que mejor ilustra la complejidad del servicio. La aldea pasa de 2.500 residentes a acoger cerca de 6 millones de personas. Durante la romería de 2026 se distribuyeron casi 58 millones de litros de agua potable, equivalentes a más de 23 piscinas olímpicas, y la depuradora recibió cerca de 49 millones de litros de aguas residuales. El despliegue contó con 26 personas y una oficina de atención 24 horas, y solo se registraron 15 incidencias.
La gestión del agua es un servicio esencial que sostiene la vida diaria, la actividad económica y la conservación ambiental en un municipio tan singular como Almonte.

