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El puente con Portugal peligra: Huelva teme perder los fondos europeos este verano

El puente entre Sanlúcar de Guadiana y Alcoutim peligra por el bloqueo del Ministerio para la Transición Ecológica; los fondos europeos expiran este verano.

Rocío MárquezRocío Márquez· · Actualizado: · 4 min de lectura

El puente internacional que uniría Sanlúcar de Guadiana con Alcoutim corre el riesgo de perder la financiación europea si el Ministerio para la Transición Ecológica no desbloquea el informe ambiental antes del verano.

El sueño de conectar Sanlúcar de Guadiana con Alcoutim por carretera vuelve a tambalearse. El puente internacional sobre el Guadiana, reclamado desde hace tres décadas, afronta semanas decisivas. Portugal tiene el proyecto listo, la financiación europea comprometida y los estudios técnicos aprobados, pero el expediente sigue atascado en la Administración española. Los fondos Next Generation que sostienen la obra expiran este verano y, si Madrid no desbloquea la tramitación, todo podría volver a cero.

El informe ambiental que paraliza el proyecto

El origen del bloqueo se remonta a octubre del año pasado. Una comisión técnica revisó entonces el estudio de impacto ambiental remitido por Portugal y concluyó que el expediente español estaba incompleto. Faltaban consultas sectoriales exigidas por la legislación estatal a organismos como la Confederación Hidrográfica del Guadiana, Costas, Patrimonio Cultural o Carreteras.

La Junta de Andalucía, que ya había dado su visto bueno en las materias de su competencia, califica el problema de «fallo procedimental» del ministerio. Las autoridades portuguesas y los alcaldes de ambos municipios comparten esa interpretación. Sin embargo, la Subdelegación del Gobierno en Huelva defiende que el retraso se debe a la ampliación del alcance de la evaluación ambiental solicitada por la Junta, lo que obligaría a incorporar nuevos informes y alargaría los plazos.

El Ministerio para la Transición Ecológica, dirigido por Sara Aagesen, no ha trasladado ningún calendario para resolver el expediente. La incertidumbre crece a medida que se acerca el verano, fecha límite para ejecutar los fondos europeos.

Portugal pierde la paciencia con la burocracia española

Al otro lado de la frontera, el malestar institucional va en aumento. El presidente de la Comisión de Coordinación y Desarrollo Regional (CCDR) del Algarve sostiene que Portugal ya ha cumplido con todas las obligaciones técnicas y financieras necesarias para iniciar las obras. El responsable luso recuerda que el proyecto, los estudios complementarios y la financiación con cargo al Plan de Recuperación y Resiliencia ya están aprobados, mientras el expediente continúa pendiente de autorización española.

El presidente de la Cámara Municipal de Alcoutim, Paulo Paulino, insiste en que desde la parte portuguesa todo está preparado para avanzar. Lamenta que, después de años de progreso, la sensación vuelva a ser de retroceso. El regidor recuerda que el puente lleva sobre la mesa desde 1995 y teme que se convierta en otra promesa incumplida de la cooperación transfronteriza.

En la orilla española, el alcalde de Sanlúcar de Guadiana, José María Pérez, mantiene que existe voluntad política por parte del Ayuntamiento, la Diputación y la Junta de Andalucía para ejecutar la infraestructura. Pero el expediente permanece encallado en la burocracia de Madrid, a la espera del informe del Ministerio para la Transición Ecológica.

El riesgo de perder 70 kilómetros de oportunidades

El puente no es una infraestructura más. Su construcción reduciría en torno a 70 kilómetros los desplazamientos por carretera entre Sanlúcar de Guadiana y Alcoutim. Conectaría dos territorios especialmente castigados por la despoblación y el envejecimiento, facilitaría el acceso a servicios públicos y reforzaría la actividad económica y turística a ambos lados de la frontera.

Para los vecinos de Sanlúcar de Guadiana, un municipio de poco más de 400 habitantes en el Andévalo onubense, el puente representa una oportunidad histórica de romper su aislamiento. La infraestructura permitiría unir dos comarcas que comparten historia, cultura y lazos familiares, pero que hoy están separadas por un río que solo se cruza en barca o dando un rodeo de más de una hora por carretera.

El principal problema ya no es solo el retraso acumulado, sino el calendario europeo. Portugal financia la mayor parte de la obra con cargo a su Plan de Recuperación y Resiliencia, respaldado por los fondos Next Generation. Ese programa impone plazos muy estrictos y las administraciones lusas advierten de que el margen para ejecutar el proyecto se agota este mismo verano.

Si el dinero europeo se pierde, la alternativa pasaría por buscar nuevas fuentes de financiación, lo que retrasaría aún más una obra que lleva tres décadas sobre la mesa. El tiempo corre en contra del Bajo Guadiana.

Rocío Márquez

Escrito por

Rocío Márquez

Redactora

Firma la actualidad de la capital y la provincia: plenos, tribunales y todo lo que se cuece entre el Odiel y el Tinto. Memoria de elefante para los nombres de cada alcalde y debilidad por las gambas blancas y las Colombinas.