El incendio de Los Gallardos, ya controlado, deja una enorme tarea de reforestación. Los expertos advierten de que, por la experiencia de Doñana 2017, los trabajos pueden durar más de una década, y la recuperación total del paisaje, décadas.
El incendio de Los Gallardos, que ha afectado a más de 10.000 hectáreas en la provincia de Huelva, ya está controlado, y solo falta la declaración oficial de extinción. Pero la emergencia no termina ahí: llega el momento de la reforestación, un proceso que, a tenor de lo ocurrido en otros grandes incendios de la zona, podría prolongarse durante décadas. La Junta de Andalucía ya ha anunciado que pondrá en marcha un plan de restauración, aunque los precedentes no invitan al optimismo en cuanto a plazos.
El incendio de Doñana de 2017, que arrasó más de 10.000 hectáreas en los términos municipales de Moguer, Almonte, Lucena del Puerto y Palos de la Frontera, es el espejo en el que mirarse. Nueve años después, las labores de reforestación aún no han concluido. Según los últimos datos de la Junta, presentados hace apenas cinco meses, se han plantado 773.552 árboles de los más de un millón previstos en el Plan de Restauración de la zona. Es decir, aún quedan más de 225.000 ejemplares por sembrar.
Un plan de restauración millonario que avanza con lentitud
En 2019, la Junta de Andalucía aprobó un Plan de Restauración para el incendio de Doñana que abarcaba algo más de 2.530 hectáreas y contemplaba la plantación de un millón de plantas de 25 especies arbóreas y arbustivas. Los trabajos no arrancaron hasta 2020, después de dos años centrados en obras de urgencia y emergencia. En 2022, un balance señalaba que se habían movilizado ya 17 millones de euros para mejorar las condiciones ambientales del espacio natural.
El pasado mes de febrero, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, participó en un acto de plantación junto a jóvenes y entidades privadas como Plant-for-the-Planet, Fundación Moeve y la familia Berendsen-Muñoz, claves en la financiación del proceso. A pesar de estos avances, el ritmo de plantación es lento: en nueve años no se ha alcanzado ni el 80% del objetivo, lo que significa que los trabajos cumplirán una década en 2027, y la naturaleza necesitará aún más tiempo para recuperar el aspecto previo al incendio.
El ejemplo de Sierra Bermeja: discrepancias y retrasos
Otro incendio de referencia es el de Sierra Bermeja, en la provincia de Málaga, que en julio de 2021 arrasó 8.401 hectáreas. Allí, la colaboración público-privada permitió plantar 20.000 árboles y repartir más de 400.000 semillas en los dos primeros años. Sin embargo, cuando se van a cumplir cinco años del siniestro, aún queda mucho por hacer. Además, han surgido discrepancias sobre la fórmula más acertada para la recuperación, con una denuncia en Fiscalía por la plantación de algarrobos que afectaba a un hábitat protegido.
En el caso de Los Gallardos, todas las administraciones han prometido colaboración, pero los ecologistas advierten de que la regeneración completa puede llevar décadas, especialmente si no se aplican criterios ecológicos rigurosos. La zona quemada, en pleno corazón de la provincia de Huelva, alberga especies protegidas y un ecosistema de alto valor, por lo que la restauración no solo debe ser rápida, sino también cuidadosa.
Mientras tanto, los vecinos de los municipios afectados, como Moguer, Almonte, Lucena del Puerto y Palos de la Frontera, ven con preocupación cómo el paisaje tardará años en recuperarse. La pérdida de masa forestal también tiene consecuencias económicas, al afectar a actividades como el turismo rural o la recogida de corcho y setas. Por ahora, la Junta no ha dado fechas concretas para el inicio de los trabajos en Los Gallardos, aunque asegura que el plan se presentará en las próximas semanas.
La naturaleza tiene sus propios tiempos, y por mucho que el hombre se empeñe en acelerarlos, la recuperación de un bosque no se improvisa.
Los expertos recomiendan paciencia y un seguimiento riguroso de las actuaciones, para evitar errores del pasado. Mientras, el monte quemado de Los Gallardos espera, como ya hizo el de Doñana, que la mano del hombre y el tiempo hagan su trabajo.

