Un trabajador de 39 años falleció este sábado en el asentamiento chabolista de San Jorge, en Palos de la Frontera, el mismo lugar donde murió Toufik Alasal en 2019. APDHA contabiliza ocho incendios en el enclave desde entonces.
Un trabajador de 39 años murió este sábado en el asentamiento chabolista de San Jorge, en Palos de la Frontera, a causa de un incendio. Es la segunda persona que pierde la vida por las llamas en este enclave, después de que en 2019 falleciera Toufik Alasal, el primero de los siete temporeros muertos en asentamientos vinculados al cultivo de la fresa en el entorno de Doñana en los últimos años, según publica publico.es.
La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) contabiliza al menos ocho incendios en San Jorge desde 2019, seis de ellos desde febrero de 2021. La organización sostiene que el siniestro del sábado es "un episodio más de una sucesión de incendios que durante años han afectado al asentamiento de San Jorge".
El recuento de fuegos en este enclave, situado frente al polígono industrial San Jorge, incluye el de febrero de 2021, cuando las llamas afectaron a casi la mitad de las alrededor de 700 infraviviendas censadas entonces y obligaron a desalojar a numerosas personas. En mayo de 2023, otro incendio provocó el desalojo de 120 personas y una persona resultó herida leve con quemaduras en los brazos.
En septiembre de 2023 ardieron unas 200 chabolas y varias personas sufrieron cortes y quemaduras leves. Ya en 2025, el 21 de septiembre un fuego destruyó cerca de 70 chabolas y dejó a decenas de personas sin vivienda ni documentación. Menos de tres semanas después, el 9 de octubre, otro incendio afectó a entre 50 y 60 chabolas y una mujer de 46 años tuvo que ser atendida por una crisis de ansiedad. El 6 de julio de 2026, un nuevo fuego comenzó sobre las 22:30 horas y fue extinguido hacia las 2:15 de la madrugada, sin heridos y sin determinar aún el número de chabolas afectadas.
Tras los incendios de 2021 y 2023, el número de infraviviendas en San Jorge se redujo de las aproximadamente 700 contabilizadas a unas 50 chabolas, según el informe de APDHA de 2025 titulado Las fronteras internas en Andalucía.
"En menos de dos semanas muere otro trabajador de los frutos rojos quemado en una miserable chabola. Las personas migrantes son máquinas de trabajar para los empresarios y para las administraciones públicas. Los primeros explotan los cuerpos para sacar el máximo beneficio. Los segundos protegen la precarización laboral y la ausencia de derechos. Se trata de un negocio redondo", afirma la Asociación Multicultural de Mazagón.
La asociación añade que "a todas estas personas las mató la miseria en la que vivían y esta tragedia tiene responsables". Desde APDHA consideran que "cuando un mismo asentamiento sufre incendios una y otra vez durante años y las condiciones que hacen posible que estos siniestros tengan consecuencias tan graves permanecen, resulta imprescindible hablar de un problema estructural".
Juan Romero, de Ecologistas en Acción, asegura que "este es un tema sobre el que se han dicho ya todas las palabras. Hacen falta los hechos. Hay que llevar a cabo las políticas que se han prometido y que estamos esperando durante tanto tiempo".

