La Universidad de Huelva analiza partículas que hoy no se vigilan en el aire urbano, con un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Según publica Huelva Buenas Noticias, la Universidad de Huelva (UHU) ha puesto en marcha una investigación sobre la contaminación atmosférica urbana con la que pretende dar a las administraciones herramientas más precisas para evaluar la calidad del aire. El proyecto lleva por título «Evaluación del impacto de parámetros de PM no regulados utilizando técnicas de alta resolución temporal en futuros superemplazamientos urbanos del suroeste de España», con referencia PID2024-157355OB-I00, y está financiado por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
La investigación está encabezada por Ana María Sánchez de la Campa, con Daniel Sánchez-Rodas como co-investigador principal. Los controles normativos vigilan parámetros como PM10, PM2.5, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre. El estudio va más allá y analiza la composición química, el tamaño, el origen y la evolución en el tiempo de partículas que hoy no están sujetas a vigilancia estándar.
Frente a los métodos habituales, que recogen muestras diarias para analizarlas después en laboratorio, el equipo emplea instrumental con alta resolución temporal. Entre los equipos figura un sistema de fluorescencia de rayos X en tiempo casi real (NRT-XRF), que ofrece mediciones de la composición química de las partículas cada hora.
El proyecto también puede separar hasta 13 fracciones de tamaño y presta atención a las partículas ultrafinas y a elementos no incluidos en los controles rutinarios, como el antimonio, que en el aire urbano procede sobre todo del desgaste de los sistemas de frenado de los vehículos.
El trabajo responde a la nueva normativa europea, que prevé crear los denominados superemplazamientos urbanos, estaciones avanzadas de vigilancia para contaminantes complejos. La Universidad de Huelva combinará su experiencia en la propia ciudad de Huelva y en la cuenca minera de Riotinto con trabajos de campo en zonas de alto tráfico de Sevilla. Sus resultados servirán de base científica para diseñar y ubicar estas futuras infraestructuras.

