El Paseo de Enganches copa la mañana con carruajes por las calles de Huelva, mientras los jóvenes llegan al parque Zafra a partir de las cuatro de la tarde. Cada público tiene su horario y ambos conviven sin coincidir.
El parque Zafra ha acogido este sábado una nueva jornada de la Feria de Otoño y del Caballo de Huelva con dos públicos que comparten recinto pero no horario. Por la mañana, los aficionados al caballo; por la tarde y sobre todo por la noche, los que llegan a la fiesta. Los primeros madrugan, los segundos no, según recoge Huelva Información.
El Paseo de Enganches ha recorrido las calles de la capital onubense durante la mañana con carruajes y enganches, mientras buena parte de quienes protagonizan la segunda mitad de la jornada seguían recuperándose de la noche anterior. Algunos alargaron el viernes hasta las 04:00, aunque la música de las casetas dejó de sonar a las 02:00.
"Cada uno tiene su manera de entender la feria, y parece que ambas funcionan perfectamente sin necesidad de coincidir"
A las cuatro de la tarde han empezado a llegar los que apuraron el viernes. Levantarse, ducharse, enfundarse el traje y volver al parque. Poco más hacía falta para afrontar el segundo asalto del fin de semana, con el rebujito como primer punto de encuentro entre caseta y caseta.
Zafra se ha convertido estos días en punto de reunión de los jóvenes onubenses, especialmente de los que viven fuera por estudios y regresan a Huelva para la cita. Algunos llegan por la tarde y se despiden cuando ya no queda demasiado por hacer; solo por las mañanas conceden una tregua al recinto.
Entre sevillanas, cantes, risas y conversaciones a gritos, las horas han ido pasando. Hay quien ha salido a dar una vuelta y ha terminado encontrándose con media Huelva, y quien llevaba meses sin ver a sus amigos y ha tenido que ponerse al día entre caseta y caseta.

