La provincia de Huelva es un destino clave para las más de 56.000 mujeres extranjeras afiliadas al sector agrario en España, según los datos oficiales. Historias como la de Sandica Balcinou, que lleva 20 años en el campo onubense, reflejan una realidad diversa.
El campo de Huelva se ha convertido en un destino principal para las mujeres extranjeras que trabajan en la agricultura española. De las 238.535 mujeres afiliadas al Régimen Especial Agrario (REA), más de 56.000 son extranjeras, y muchas de ellas desarrollan su labor en la provincia onubense, según los datos oficiales recogidos por Infobae.
La historia de Sandica Balcinou es un ejemplo de arraigo. Hace 20 años fue contratada en origen en Rumanía para trabajar en el campo onubense. Hoy está al frente de una finca en Lucena del Puerto, donde toma decisiones sobre la siembra y la producción. «En la época que me fui de Rumanía era la mujer de mi marido, pero aquí me han tratado bien, me han dado libertad y he podido ganar dinero por mi propia cuenta e ir creciendo en el campo», ha declarado a EFE.
Su futuro está en España, donde ha formado una familia. Su hija también se dedica al campo, aunque a Sandica le gustaría que saliese de «un trabajo tan duro».
Otra de las protagonistas es Elvia Fidelia, una joven hondureña de 32 años que llegó a Huelva hace dos años seleccionada por el programa «Cosechando oportunidades», impulsado con la colaboración de Cooperativas Agro-alimentarias, para el cultivo de la fresa. Al terminar la campaña, decidió quedarse a la siembra para aprender más sobre el cultivo. Ahora valora la posibilidad de completar los cuatro años de trabajo que ofrece el proyecto, una oportunidad que considera «suerte y privilegio» para salir adelante y apoyar a su familia.
Belinda, también hondureña y participante en la iniciativa, ha agradecido que estos programas tengan «en cuenta a las mujeres y no solo a los hombres», ya que en el campo «debería haber igualdad» porque ellas «trabajan y se esfuerzan por igual». Su objetivo es ahorrar y aprender para ayudar a su familia en Honduras.
El responsable del sector agrario en Comisiones Obreras de Industria, Vicente Jiménez, ha señalado que el proceso de regularización de extranjeros ha tenido un «impacto positivo» en el campo, aunque no se podrá hacer un balance real hasta que terminen las campañas importantes en el primer trimestre de 2027. Jiménez explica que la regularización permite «abrir las puertas» y encontrar empleo en el campo a personas que no tenían papeles y que ya residían en España.
No obstante, parte de las regularizadas han cambiado a la hostelería o la limpieza «persiguiendo mayor estabilidad y un salario mínimo garantizado» que no dependa de la temporalidad y del cambio de provincias buscando campañas, así como por «las duras condiciones trabajando a la intemperie», según Jiménez.
A finales de septiembre, la afiliación al Sistema Especial Agrario (SEA) del Régimen General de la Seguridad Social ha aglutinado al 9,3 % de los afiliados procedentes de este proceso, un total de 39.372 personas. Es el caso de Rubi Marcela, una joven colombiana que trabajó en la selección y empaquetado de hortalizas en Almería a su llegada a España hace menos de dos años. Tras el proceso extraordinario, ha optado por dedicarse a la hostelería en busca de más estabilidad laboral y de horarios, aunque asegura que la actividad le gustaba y no tendría problema en volver al trabajo de cinta.

