Los pinares y zonas de monte del espacio natural acogen durante este mes el cortejo de los grandes machos, que compiten por el territorio y las hembras. Las visitas parten a diario desde El Rocío.
Septiembre es el mes en el que los ciervos machos de Doñana exhiben su fuerza y sus cornamentas para imponerse a otros ejemplares. El fenómeno, conocido como la berrea, se desarrolla en los pinares y zonas de monte del espacio natural, donde los bramidos de los grandes machos marcan el inicio del otoño, según publica Huelva Hoy.
La disputa entre los ciervos puede llegar al enfrentamiento directo. En esos combates, las cuernas chocan para decidir quién domina el territorio y accede a las hembras. Mientras tanto, las hembras observan el comportamiento de los machos, y los ejemplares dominantes intentan formar y proteger pequeños grupos frente a otros competidores que buscan arrebatarles su lugar.
«La berrea convierte a Doñana en un lugar aún más especial durante estas fechas, ya que permite disfrutar de una experiencia que va más allá de la observación de la fauna», señalan desde Doñana Reservas.
Desde la entidad subrayan que septiembre es una de las mejores épocas para acercarse al entorno natural y conocer este fenómeno. Las visitas parten diariamente desde El Rocío para descubrir de cerca la riqueza del Parque Nacional.
El sonido de los bramidos se convierte en el protagonista de unas jornadas en las que el monte cobra vida. La berrea atrae cada año a visitantes interesados en disfrutar de uno de los espectáculos naturales más destacados del inicio del otoño en la provincia de Huelva.

