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Valverde del Camino, uno de los dos últimos talleres de cencerros de Andalucía

Solo quedan dos talleres de cencerros en Andalucía: uno en Antequera y otro en Valverde del Camino. En toda España son doce artesanos, según Juan Chamizo.

Rocío Bejarano Cortés
Rocío Bejarano Cortés
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Solo quedan dos artesanos del cencerro en Andalucía: uno en Antequera y otro en Valverde del Camino. En toda España son doce, según el fabricante antequerano Juan Chamizo.

El oficio del cencerro resiste en Valverde del Camino. Allí se mantiene uno de los dos únicos talleres de esta especialidad que siguen activos en Andalucía, según publica eldebate.com. El otro está en Antequera (Málaga), regentado por Juan Chamizo, que atiende encargos para ganaderos de toda España.

Chamizo asegura que la profesión se sostiene con muy pocos manos: «Somos 12 en España, muy pocos». El artesano advierte de que no es un trabajo para cualquiera: «Es muy laborioso, pero te haces fuerte quieras o no, eres fuerte. He tenido muchas ampollas, he pasado por todo».

El proceso no admite mecanización. Cada pieza tiene un tono distinto y cada detalle influye en la melodía final. El cencerro cumple una función concreta en el campo: «Es para mantener al animal tranquilo, es una alarma. El agricultor lo escucha y si falta uno, falta ganado», explica el fabricante antequerano.

En el taller participa toda la familia. Toñi, esposa de Juan, se encarga de recubrir las piezas con una pasta de arcilla y paja que debe tener la consistencia justa: «La paja es como fibra y no se desintegra en el horno, por lo que no se desmorona». El origen es una lámina de chapa normal que se recubre con latón, con medidas idénticas para que el sonido no varíe.

El afinado es el paso más delicado. «Hay que afinarlo como un instrumento musical. Sigues trabajando en él sin dañarlo y compruebas que tiene un eco. Ahora suena... y la nota sale limpia. Ese es el concierto del campo», detalla Toñi.

La continuidad del oficio pasa por relevos como el de Javi, de 21 años, que lleva cuatro años dedicado profesionalmente a los cencerros después de haber afinado piezas de las cabras de su padre. La demanda, según Chamizo, se ha disparado: «Tengo más trabajo ahora que hace tres años y lo mejor de todo es que es estable; la pandemia triplicó los pedidos». No hace publicidad: todo llega de boca en boca.

La preocupación en el sector es la misma que en el conjunto del campo: la continuidad de la ganadería si no hay políticas que la respalden. En Valverde del Camino, el taller que queda en la provincia de Huelva mantiene la actividad como referencia para ganaderos que necesitan identificar y localizar a sus animales por el sonido.

Rocío Bejarano Cortés

Escrito por

Rocío Bejarano Cortés

Redactora

Firma la actualidad de la capital y la provincia: plenos, tribunales y todo lo que se cuece entre el Odiel y el Tinto. Memoria de elefante para los nombres de cada alcalde y debilidad por las gambas blancas y las Colombinas.