La playa de Nueva Umbría, en Lepe, conserva 12 kilómetros de arena y dunas sin construcciones ni chiringuitos. Con la llegada del otoño, la ocupación cae y permite disfrutar del litoral con temperaturas aún veraniegas.
El verano se alarga en la costa de Huelva y las temperaturas invitan a darse un último baño. Para quienes buscan mar sin aglomeraciones, la playa de Nueva Umbría, en el término municipal de Lepe, mantiene una ocupación muy inferior a la de otros arenales onubenses cuando avanza septiembre, según publica Huelva Información.
Este tramo litoral se extiende junto al Paraje Natural de las Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido, entre La Antilla y la desembocadura del río Piedras. Son aproximadamente 12 kilómetros de playa con una anchura media de unos 50 metros, arena fina y dorada, pequeñas dunas con vegetación y un oleaje moderado.
La protección ambiental del espacio ha impedido la urbanización del frente litoral. No hay una sucesión de edificaciones ni chiringuitos junto a la arena, lo que deja un paisaje abierto en el que solo aparecen el mar, las dunas, la arena y las marismas.
"La ausencia de elementos urbanos hace que el paseo tenga otro aire más natural", apunta la información.
La llegada del otoño no cierra la temporada de playa en la provincia. Durante las últimas semanas de septiembre todavía se dan jornadas plenamente veraniegas, pero con una diferencia respecto a julio y agosto: la afluencia de bañistas disminuye de forma notable.
Las dimensiones del arenal reparten a los visitantes a lo largo de kilómetros de costa, de modo que es posible encontrar un rincón apartado sin la sensación de masificación de otros enclaves costeros. El entorno protegido permite además recorrer durante el paseo distintos ecosistemas ligados a las marismas, los estuarios y las dunas, con presencia de aves.
Para el lector que planee una escapada, Nueva Umbría se sitúa en el litoral de Lepe, junto al Paraje Natural de las Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido, y es accesible en los meses de septiembre y octubre, cuando el tiempo sigue acompañando y el arenal queda casi vacío.

