La marchadora onubense Laura García-Caro, de 31 años, defiende en una entrevista el papel de la psicología deportiva para afrontar la presión de la élite. Repasa su trayectoria desde Lepe hasta los Juegos Olímpicos y critica el trato de la federación internacional a la marcha.
La marchadora Laura García-Caro, de 31 años y natural de Lepe, ha repasado su carrera deportiva en una entrevista publicada por ESTADIO Deportivo. En ella, la atleta onubense ha puesto el foco en la importancia de la ayuda psicológica para los deportistas de alto nivel: «La ayuda psicológica es muy conveniente y siempre nos puede dar un plus a los deportistas».
García-Caro ha contado que ella misma ha recurrido a la psicóloga del deporte María Martínez, sobre todo en los últimos años de su carrera y en la preparación para los Juegos Olímpicos de París. La marchadora considera que la presión es una parte más de la profesión y que debe gestionarse con trabajo diario.
La atleta se inició en el atletismo siguiendo los pasos de su hermano, que ya practicaba este deporte. Con 12 años empezó en la marcha y a los 17 disputó su primer campeonato internacional, la Copa del Mundo celebrada en Rusia. Poco después pidió una beca para el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, en la Blume, donde entrena bajo la dirección de José Antonio Quintana. «Fue la mejor decisión de mi vida», ha asegurado.
En su palmarés figuran participaciones en los Juegos de Tokio y París, además del Europeo de 2024, donde perdió la medalla en los últimos metros. La onubense también ha opinado sobre las opciones de su compañera María Pérez de cara a Los Ángeles 2028 y ha criticado el trato que la federación internacional dispensa a la marcha en los últimos años.

