El proyecto ReNatgro ha identificado 31,02 hectáreas potencialmente renaturalizables en explotaciones del entorno de Doñana. Reúne a centros del CSIC, el Ifapa y la UPA-Huelva.
Según recoge cordobahoy.es, el proyecto ReNatgro ha identificado 31,02 hectáreas potencialmente renaturalizables en explotaciones agrícolas del entorno de Doñana. La iniciativa, coordinada por el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC), busca que el cultivo y la conservación de los recursos naturales, sobre todo el agua y la biodiversidad, convivan en la misma finca.
En el proyecto participan también la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria (Ifapa) y la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Huelva (UPA-Huelva), que facilita la incorporación de agricultores y mantiene el contacto con las explotaciones y las cooperativas.
La red de trabajo incluye cerca de 70 explotaciones representativas, con cultivos de fresa, frambuesa y arándano, además de olivar y cítricos. Las fincas colaboradoras se reparten por municipios de Huelva y Sevilla, entre ellos Moguer, Palos de la Frontera, Lucena del Puerto, Almonte, Hinojos y Bollullos, y los investigadores quieren trasladar las soluciones al resto de fincas de la zona.
Las actuaciones previstas incluyen barreras vegetales y refugios para fauna auxiliar en los espacios de las fincas que no se destinan directamente a la producción. Así se busca favorecer la biodiversidad y conectar los hábitats naturales de la explotación con su entorno.
En cuanto al riego y los nutrientes, en frutos rojos ya hay cinco estaciones de seguimiento del estado hídrico y nutricional. En olivar y cítricos se usan tecnologías satelitales, datos meteorológicos y herramientas digitales, y el proyecto prevé añadir sensores in situ. También se han iniciado muestreos de suelo para evaluar su calidad y su contenido de carbono.
La Estación Biológica de Doñana desarrolla estudios sobre polinizadores e insectos auxiliares. Por su parte, David Solís, de UPA-Huelva, subraya la necesidad de conocer cada finca antes de planificar las medidas:
«Cada explotación tiene sus propias condiciones de cultivo y manejo. El contacto con los agricultores nos ayuda a conocer esas diferencias y a plantear medidas que puedan llevarse a la práctica».
El proyecto cuenta con la colaboración de cooperativas como Fresón de Palos y SCA Costa de Huelva, y contempla formación para agricultores e iniciativas de agroturismo. Cuenta además con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de su convocatoria de ayudas para el entorno de Doñana.

