El sindicato lamenta el fallecimiento de un trabajador migrante en el incendio del asentamiento chabolista de San Jorge, en Palos de la Frontera, y reclama medidas habitacionales urgentes.
El sindicato CCOO Huelva ha lamentado la muerte de un trabajador migrante en el incendio que se produjo el pasado sábado en el asentamiento chabolista de San Jorge, en Palos de la Frontera. La organización atribuye el suceso a las condiciones de vida precarias que soportan muchas personas migrantes en la provincia, según recoge Andalucía Información.
Eugenio García, responsable de Migraciones y Política Institucional de CCOO Huelva, ha señalado que esta muerte "no es una desgracia inevitable ni un accidente aislado, sino el resultado trágico y directo de un sistema que mira hacia otro lado mientras seres humanos malviven en la más absoluta precariedad".
El sindicato subraya que estos trabajadores dejan sus países y culturas para buscar una vida mejor con la intención legítima de trabajar y superarse, y destaca su esfuerzo diario en el sector agrícola, que contribuye a la economía local y al crecimiento de Huelva.
Sin embargo, CCOO denuncia que sufren "invisibilidad, la falta de derechos más elementales y el abandono por parte de las administraciones públicas que deberían velar por cuidar la vida". Critica que en pleno siglo XXI se siga permitiendo que quienes sostienen un pilar económico vital vivan en chabolas de plástico y cartón, sin agua ni luz, expuestos a condiciones extremas y a un riesgo constante que en este caso terminó en tragedia.
Para el sindicato, el incendio evidencia la necesidad urgente de que las autoridades actúen para garantizar condiciones de vida dignas y seguras en estos asentamientos. "No valen ya las palabras de condolencia si no van acompañadas de soluciones habitacionales reales y urgentes. La inacción política y el abandono institucional son cómplices de esta realidad", ha afirmado García.
En consecuencia, CCOO exige "medidas concretas" para avanzar en soluciones habitacionales dignas y poner fin a la grave amenaza para la vida e integridad de los residentes. García ha concluido: "La dignidad humana y el derecho a una vida segura tienen que estar por encima de todo. Ya basta. No podemos permitir ni una víctima más".

